Ramos señaló que “la tasa de usura” que está contemplada en la legislación costarricense no establece ningún límite ni condiciones de aplicación, razón por la cual en el mercado financiero nacional se ofrecen créditos con intereses muy altos.

Esta ambigüedad impide “a los tribunales de justicia determinar cuál es una tasa alta o baja”, señaló Ramos y por lo tanto resolver en forma favorable a la población las denuncias que se presentan en este sentido.

“El proyecto de ley lo que trata de regular es una tasa máxima de interés que se pueda aplicarse  para todos los créditos, indistintamente de quien lo otorgue o en las condiciones que se otorgue” dijo el Ministro, que además puntualizó en que la ambigüedad genera “un problema económico y social porque existe información muy sesgada en contra del usuario mientras que por otro lado, hay mucha ignorancia financiera entre la población”.

Es por ello, dijo Ramos, que en situaciones de mucha necesidad las personas recurren a créditos con tasas de interés muy altas, que agravan la situación económica y patrimonial de las personas.

La reforma a la ley que se propone establece los criterios para definir el crédito usurario. En términos generales, la noción de “usura” está vinculada al cobro de un interés excesivo en un préstamo y a la ganancia desmedida que obtiene el prestamista.  Lo fundamental es por lo tanto, determinar objetivamente el nivel específico y concreto que identifica en qué momento un tipo de interés se convierte en excesivo.

Se establece además en la iniciativa que en las operaciones de crédito que otorgue cualquier persona o empresa supervisada o no supervisada, se prohíbe el crédito usurario, entendiéndose como aquel cuya tasa efectiva exceda dos veces el promedio de los últimos tres meses de la tasa de interés activa promedio del Sistema Financiero Nacional, tanto en colones como en dólares.