"Es claro que el señor Araya está concluyendo su campaña, que se abstendrá de proselitismo" pero esa renuncia no surte efecto legal, porque la Constitución Política establece que un candidato no puede renunciar, explicó el magistrado en declaraciones a la prensa.

El artículo 138 de la Constitución Política afirma que un candidato a la Presidencia no puede renunciar ni abstenerse de participar en una segunda vuelta.

Sobrado dijo que esa fue una sabia decisión tomada con base en la experiencia histórica porque la posibilidad de renuncia se podía prestar para maniobras políticas e imponer en la Presidencia a personas que no tuvieran el respaldo popular.

Por ejemplo –explicó- si se aceptar la renuncia de Araya, tendría que irse a una segunda vuelta con el candidato que obtuvo el tercero o el cuarto lugar y eso sería traicionar la decisión popular.

Araya anunció sorpresivamente este miércoles su renuncia a la candidatura, lo que implica que no hará publicidad ni ningún otro acto de campaña, lo cual deja prácticamente solo al candidato del Partido Acción Ciudadana (PAC).

Araya dijo que el camino hacia la segunda ronda se presenta para el Partido Liberación nacional (PLN) “muy difícil y lleno de obstáculos”.

El anuncio se hizo poco después de que una encuesta divulgada por la Universidad de Costa Rica reflejó una diferencia abismal en la intención de voto de los costarricenses de 43 puntos porcentuales: 64,4% para Solís frente a 20,9% para Araya.

El presidente del TSE dijo que los delegados de los partidos políticos están obligados por ley a presentarse a los centros de votación el 6 de abril para recibir el voto a los costarricenses.

“Estamos haciendo un llamado a los delegados de todos los partidos políticos que participaron en la primera ronda para que recuerden su deber de presentarse”, indicó.

La papeleta de votación tendrá, como estaba previsto, el nombre y la foto de los dos candidatos presidenciales y los electores podrán elegir entre cualquiera de los dos.

Sobrado dijo que incluso se podría dar el hipotético caso de que Araya ganara las elecciones y en tal caso sería el presidente electo.

En tal evento, si no quiere o no puede ejercer el cargo podría renunciar en favor del vicepresidente, para no antes de ser electo, manifestó Sobrado.