El diputado enfrenta varias causas en el Supremo, y también está siendo investigado por la Comisión de Ética de la Cámara por ocultar millones de reales en cuentas secretas en Suiza. Pero Cunha es un superviviente político nato que conoce a fondo el funcionamiento del Congreso. Así consiguió ralentizar el proceso al máximo, seguir al frente del Parlamento y liderar el impeachment de Rousseff. Ahora estaba a punto de lograr derribar a su archienemiga y de convertirse en vicepresidente, a pesar de que tres de cada cuatro brasileños apoyan su suspensión, según la última encuesta del Instituto Datafolha, del periódico Folha de S. Paulo.

La decisión del juez del Supremo Teori Zavascki de apartar a Cunha, que puede ser recurrida, responde a una petición de hace cuatro meses del fiscal general de la República, Rodrigo Janot, que alega que Cunha usa su cargo para defenderse de las acusaciones de corrupción. El juez del Supremo asegura que la presidencia del Parlamento "representa un riesgo para las investigaciones del Supremo" y "conspira contra la dignidad de la institución". El liderazgo de una de las casas legislativas más importantes de Brasil, subraya el juez, "exige escrúpulos" y "no es un título vacío que autoriza expectativas de poder ilimitadas, irresponsables o sin sentido". Con la decisión judicial, anunciada la mañana de este jueves, asume el cargo el actual vicepresidente de la Cámara, el diputado Waldir Maranhão, aliado de Cunha y también investigado en el caso Petrobras.

El Supremo tenía previsto analizar este jueves una petición para quitar a Eduardo Cunha de la línea de sucesión de la presidencia. La solicitud la presentó el partido Rede Sustentabilidade, de Marina Silva, candidata en las últimas elecciones presidenciales.

Un político rodeado de polémicas

Cunha está familiarizado con las polémicas. En marzo, la Fiscalía de Brasil lo denunció a él, a su mujer Cláudia Cruz y a una hija por costearse una vida de lujos con dinero desviado de Petrobras. Entre los gastos están un viaje familiar de nueve días a Miami en 2013 que costó 170.000 reales (48.000 dólares), a pesar de que Cruz, expresentadora de televisión en los 90, figuraba oficialmente como "ama de casa" y Cunha ganaba 17.800 reales por mes (5.000 dólares) como diputado. La Fiscalía también sospecha que Cruz usó las cuentas secretas en Suiza para, entre otras cosas, pagar clases de tenis en una escuela de prestigio de Florida (EE UU), y que su hija se costeó estudios de posgrado en España y Reino Unido.

Cristiano evangélico, el diputado posee decenas de dominios de Internet relacionados con el nombre "Jesús" y suele aprovechar sus momentos de protagonismo para hacer publicidad de su fe. El día de la votación del impeachment de Rousseff en el Parlamento, por ejemplo, anunció solemne: "Que Dios tenga misericordia de esta nación. Voto sí". Las investigaciones del caso Petrobras revelaron, entre otras cosas, que su empresa Jesus.com tenía entre sus bienes un coche de lujo, un Porsche Cayenne valorado en 400.000 reales (más de 100.000 dólares), que usaba Cláudia Cruz.

La religión tiene relación con muchas polémicas del parlamentario, que antes de político fue oficinista, corredor de seguros, economista, agente de bolsa y empresario de la radio. El año pasado, por ejemplo, intentó que volviese a ser discutida en el Parlamento la creación del "Día del Orgullo Heterosexual", una idea que él presentó por primera vez en 2011, cuando era solo un diputado, y que entonces no consiguió sacar adelante. Según él, es necesario "resguardar derechos y garantías a los heterosexuales" y evitar que sean discriminados por la "ideología gay". Brasil concentra uno de los mayores índices de muertes de transexuales y homosexuales en el mundo, según datos de la asociación Grupo Gay de Bahia.