Madrid.La economía de América Latina dejará atrás dos años de languidez para acelerar entre lo que queda de 2015 y 2016 pese al freno que ha dado uno de sus grandes surtidores de financiación y también de clientes: Estados Unidos. La OCDE, el club de los 34 países más industrializados, espera una mejora lenta de la región: los siete grandes pasarán de crecer un 0,9% este año a un 2,2% en 2016. Pero es difícil hablar de la economía latinoamericana como un todo porque las diferencias entre países son odiosas. Y no cabe el triunfalismo: dos pesos pesados, Argentina y Brasil, estarán en recesión en 2015.

Las últimas previsiones económicas de la OCDE para América Latina ayudan a entender la osadía que tuvo este jueves el Fondo Monetario Internacional (FMI) al pedir al banco central estadounidense, la Reserva Federal (FED), que aplace la subida de los tipos de interés hasta 2016. La economía de la región avanzará a un paso más firme en los próximos meses y el año próximo por el tirón de la demanda externa gracias esencialmente a que “el fortalecimiento de la economía de los Estados Unidos incremente la demanda de bienes de la mayoría de países en Latinoamérica”, con un impacto más fuerte en los principales socios comerciales y, muy especialmente, México y Costa Rica. La zona euro, además, ha ganado algo de ímpetu.

El pero de este análisis de la OCDE es que, al mismo tiempo, ha rebajado sus previsiones de expansión para la primera potencia, EE UU: prevé que avance un 2% este año, cuatro décimas menos que en 2014 y un punto por debajo de lo que calculaba en marzo.

Crecimiento previsto por países

Argentina. Contracción de un 0,1% en 2015 y avance del 2% en 2016.

Brasil. Decrecimiento del 0,8% este año y expansión del 1,1% el siguiente.

Chile. Tirón del 2,9% en 2015 y 3,7% en 2016.

Colombia. Crecerá el 3,3% este año y el 3,7% el próximo.

Costa Rica. Avance del 3,4% y del 4,3% en 2015 y 2016.

México. El PIB subirá el 2,9% y el 3,5%.

Perú. La economía se expandirá un 3,6% y un 4,3%.

La FED se ha resistido hasta ahora a subir los tipos de interés porque no veía aún bastante consolidada la recuperación y los países latinoamericanos necesitan que la confianza de los consumidores se recupere con fuerza en EE UU y la zona euro. Además, como advierte la OCDE, las perspectivas de subida de tipos han aumentado la volatilidad financiera en América Latina.

Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México y Perú crecerán un 0,9% este año, frente al 1,2% de 2014, si se cumplen las previsiones de la organización internacional, y acelerarán al 2,2% en 2016, pero esta expansión será igualmente más lenta que la de 2012 y 2013, y también quedará lejos del promedio de 2002-2011, en que el ritmo anual alcanzó el 3,9%.

Ninguno de los siete logrará esa velocidad este año: Perú, el más dinámico, crecerá el 3,6%, mientras que en el otro extremo, Brasil y Argentina se contraerán el -0,1% y el 0,8%, respectivamente. México, por su parte, sí superará su promedio de 2002-2011 (2,3%), con un avance del 2,9%.

Informe señaló las prioridades

La OCDE insiste en reclamar reformas estructurales a los países para mejorar las perspectivas a medio plazo y mejorar la productividad para restar dependencia del vaivén de la economía exterior o de los precios de las materias primas. “Las reformas más profundas deberían centrarse en cuatro prioridades: aumentar la productividad, reducir la desigualdad, reforzar las instituciones y mejorar la sostenibilidad”, señala el informe de la OCDE, presentado el miércoles en París.

Pero no todos los países pueden echar mano del gasto público para activar la economía. La organización que dirige Ángel Gurría marca las diferencias entre unos y otros. “Mientras que Chile y Perú tienen una situación fiscal más robusta que les permite implementar cierto estímulo fiscal, en México y Colombia la regla fiscal no deja demasiado margen de maniobra. La situación en Argentina y Costa Rica es más complicada, y Brasil ya ha iniciado un ajuste fiscal”, señala.

El precio del petróleo también marca diferencias entre países, los ganadores y perdedores de la caída. Mientras lastra los números de los países que se ganan la vida en buena parte con las exportaciones de crudo, como Colombia y México, el resto saca provecho de la mejora que supone este abaratamiento para los presupuestos familias y, con ello, para el consumo interno.

“La inversión ha bajado en Brasil por la incertidumbre política”

El de Brasil ha sido un nivel de inversión tradicionalmente bajo con relación a sus vecinos —inferior al 20% de su PIB—, pero además en los cuatro últimos años “ha tendido a la baja debido a la incertidumbre política y la falta de confianza”. El escándalo de corrupción en la petrolera pública Petrobras ha agravado esta situación, aunque la OCDE confía en que la inversión privada aumente a aprtir de 2016 a medida que la actividad se acelera.

“Se proyecta que la actividad se contraiga este año, pero se espera una recuperación lenta a desarrollarse gradualmente desde finales de 2015, impulsada inicialmente por la depreciación de la moneda que fortalecerá las exportaciones”, señala el informe.

Como factor positivo, la organización internacional resalta la decisión de reanudar las negociaciones comerciales con la UE y el inicio de un acuerdo de libre comercio con México.

“La recuperación en México se está fortaleciendo”

La OCDE destaca que la recuperación de la economía mexicana “se está fortaleciendo” apoyada tanto por la demanda de productos por parte de Estados Unidos como de la depreciación de la moneda, que ha abaratado y hecho más atractivos todos esos bienes para el inversor extranjero.

La organización saluda las reformas puestas en marcha en materia de energía, competencia y regulación del mercado. “A pesar del menor precio del petróleo, nuevas licitaciones están generando considerable interés tras las recientes reformas en el sector energético”, señala el informe de previsiones.

Sí lanza un aviso en cuanto a la política monetaria al advertir de que cuando la Reserva Federal aumente el precio del dinero, también deberá incrementar las tasas de interés “con el fin de evitar posibles salidas de capital”.