Es historiador, politólogo, escritor. Ha sido profesor universitario durante más de tres décadas. Tiene una maestría en Estudios Latinoamericanos con énfasis en Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad de Tulane (EEUU), donde estudió con una beca. Ha sido profesor e investigador en la Universidad de Michigan y en la Universidad de la Florida.

También ha trabajado en política exterior y entre 1986 y 1987 jugó un papel muy activo en la negociación del plan de paz para Centroamérica, al lado del entonces canciller Rodrigo Madrigal Nieto.

Más tarde fue embajador para Centroamérica y director de política exterior en la Cancillería.

Militó durante muchos años en el Partido Liberación Nacional, del que llegó a ser secretario general. Hace nueve años abandonó el PLN convencido de que la corrupción y el abandono del pensamiento socialdemócrata habían acabado irremediablemente con lo que fue el espíritu fundacional de esa agrupación política.

Cuatro años después ingresa al Partido Acción Ciudadana (PAC) y, hace dos domingos, Luis Guillermo Solís dio la sorpresa al convertirse en su candidato presidencial, en una convención abierta en la que participaron cuatro pre candidatos y poco más de 23.000 electores y en la que no era favorito de las encuesta.

A sus 55 años y tras una intensa vida de acción y pensamiento, Solís tiene una respuesta rápida y precisa para cada pregunta y la entrega con palabras serenas y una sonrisa. Así, Solís conversa con Informa-tico.com sobre los desafíos de una campaña a la que ha llegado un poco tarde pero con mucha energía.

Habla de las tareas por delante: restablecer la unidad del partido tras la convención; afrontar las tareas organizativas; atemperar el disgusto del movimiento social por el fracaso de la coalición progresista; afinar el programa de gobierno y convencer a los electores de que no pierdan la fe y le den una oportunidad al PAC de demostrar lo que es capaz de hacer desde el gobierno.

Usted ha dicho que uno de sus primeros retos como candidato es reunificar al PAC tras la campaña interna. ¿Qué tanto ha avanzado ese proceso?

Ha avanzado lo que puede avanzar en una semana. El esfuerzo lo vengo haciendo desde antes, incluso el lema de mi campaña y el nombre de mi movimiento fue “unir para avanzar”, porque siempre he tenido muy presente una sentencia bíblica que dice que “una casa dividida no prevalece”. Esa es una lógica incuestionable: un partido político no puede entrar a una campaña dividido.

En nuestro caso, la división se agravaba no solo por la discrepancias normales en un colectivo tan diverso como el Partido Acción Ciudadana, que tiene gente que viene de todas partes y una ideología que no se reconoce pura, sino también por la coyuntura de transición de un liderazgo histórico a un liderazgo emergente. Esto obliga a hacer ajustes muy fuertes en muchos aspectos, incluso en lo emocional.

Lograr la unidad plena ha sido un esfuerzo largo, gradual, pero no siento que haya sido completamente exitoso. Apenas ahora empiezo a hacer un esfuerzo como candidato por encontrar un punto de encuentro de todas esas diferencias que hasta el momento han imperado. Espero que mi intención y la voluntad de la gente del partido coincidan en ese punto.

Una de las debilidades históricas del PAC, reconocida por sus dirigentes, ha sido el tema de la organización. ¿Cómo puede hacer el PAC en un plazo relativamente corto, de ahora a las elecciones, para afinar esa estructura organizativa?

Creo que son dos momentos. Uno de ellos es en campaña, en que muchas de esas deficiencias se pueden disimular porque la gente sabe que hay un objetivo muy concreto a seis meses plazo. Aquí armamos una estructura que más o menos sea suficiente para canalizar el esfuerzo electoral o la campaña difícilmente se gana.

Pero eso no resuelve el problema de la “inorganicidad” del PAC. Ese es un proceso que solo tiene solución a mediano plazo. No solo se trata de generar “músculo orgtanizativo”, sino también de elevar la formación de los cuadros. Hay una serie de actitudes y destrezas que solamente se logran con formación política y eso se toma más tiempo que el de una campaña.

Creo que las nuevas autoridades del partido, y particularmente la secretaria general (Olga Marta Sánchez) lo comprenden perfectamente. Haremos un esfuerzo para que la nueva estructura del partido, que tiene que surgir de las próximas asambleas nacionales, se aboque de manera más específica a ese tema.

Para la campaña vamos a tener la organización que hemos tenido hasta el momento, que sin ser tan grande como las de otros partidos, en algún momento ha bastado para llegar muy cerca del triunfo electoral.

Una de las incógnitas que teníamos era el de la alianza. Hay mucha decepción en sectores del  movimiento social porque no habrá coalición. Y el PAC considera a ese movimiento social como un aliado fundamental para el triunfo electoral. ¿Qué les puede decir a ellos?

Hay una gran decepción porque no se logró la coalición, es cierto, pero yo les digo que podría haber una renovada esperanza de construir no una sino varias alianzas.

Lo que falló fue la posibilidad de tener una única opción  construida según los términos del Código Electoral, pero se abrió la puerta en cierto sentido para que el PAC, Alianza Patriótica, Frente Amplio y otros partidos y sectores podamos converger en alianzas puntuales, en espacios de diálogo.

Esto vale tanto para estas elecciones, cosa que yo no descarto, como hacia las elecciones (de alcaldes) del 2016. La puerta está absolutamente abierta para esas alianzas y no solamente entre partidos, también  y principalmente con organizaciones, poblaciones, comunidades, sectores e incluso individuos que pueden ser convocados para participar en un esfuerzo opositor de orden nacional.

Pero a la gente le interesa especialmente lo que vaya a pasar en febrero de 2014, lo de los procesos posteriores es otro asunto.

Lo que pasa es que si nosotros hacíamos mal las cosas con respecto a la coalición, podíamos ganar el presente y perder el futuro. Si  hacíamos una coalición que no tuviera viabilidad política, porque salía muy forzada, porque no había tiempo de madurarla, podíamos tener consecuencias después muy serias.

Pero insisto en que no podemos descartar una alianza para estas elecciones. Si hubiera una segunda ronda, que posiblemente sería entre el partido del gobierno y un partido de oposición, evidentemente una alianza sería plausible.

¿Por qué los costarricenses deben creer que Luis Guillermo Solís y el PAC ofrecen una alternativa real a lo que hemos recibido de los partidos políticos a lo largo de décadas?

Yo diría que los costarricenses deben creer en algo, para empezar, si quieren participar en el proceso.  Pero esa creencia debe basarse en mucha propuesta, en analizarnos con  rigurosidad, en ver lo que tenemos que ofrecer, en analizar el acumulado histórico, en valorar si el PAC es o no es un partido honrado.

Los que ya no quieran creer en nadie lamentablemente se irán al abstencionismo. Pero quienes estén dispuestos a apostar, yo les diría que  piensen en la alternativa del PAC como una que no ha estado en el gobierno, pero que con sus actos ha demostrado su compromiso con la honradez política en todo sentido.

¿Cómo visualiza el proceso electoral en marcha?

Veo el proceso electoral como un proceso complejo, duro, se van a utilizar todo tipo de prácticas indeseables desde el poder. Me preocupa mucho el clientelismo, la forma en que se puedan utilizar los recursos públicos indebidamente para favorecer la candidatura del partido oficialista.

Creo que también va a ser una campaña muy ardua desde el punto de vista social. No va a ser fácil convencer a la población, como partido vamos a tener que hacer una aproximación muy distinta a las que se han hecho antes.

Estoy pensando especialmente en zonas donde la práctica del PLN y de su gobierno, tanto central como municipal, ha sido precisamente la utilización de esas prácticas clientelistas.

Por otra parte, creo que tiene que debe ser una campaña edificante. El PAC no debe inclinarse por una campaña sucia, sino una en la que brille la propuesta y la transparencia.

Usted ha dicho que el eje de su propuesta electoral será el combate de la pobreza y la inequidad, pero esa es una afirmación muy general. ¿Qué significa eso en planos más concretos?

Es general y lo está diciendo todo el mundo. Por supuesto, creo que eso hay que traducirlo en cosas mucho más concretas. Una propuesta de este tipo solamente señala el punto de convergencia de todas las políticas públicas que, a mi juicio deben estar orientadas a atender y ojalá disminuir significativamente e idealmente eliminar, estas dos grandes lacras que tiene la sociedad costarricense actual que son la pobreza, incluida la pobreza extrema, y la desigualdad.

En un segundo nivel, la propuesta se basa en retomar la experiencia costarricense que ha logrado atender ese fenómeno de pobreza y desigualdad por medio de tres instrumentos: la educación pública de buena calidad, la existencia de un seguro social tanto en su versión médica como de pensiones y una constante que ha sido el financiamiento para el productor nacional, el crédito barato, porque la producción nacional ha generado empleo y el empleo es una variable fundamental para el mejoramiento de la calidad de vida de las personas.

Pero esto todavía es demasiado general. El tercer nivel tiene que ver cómo resolvemos las políticas públicas en esos tres ámbitos de manera tal que la traducción de esas políticas públicas a programas y acciones específicas pueda tener sentido.

Ahí tendremos que hablar de mucha mayor planificación en los servicios sociales, de armonizar los esfuerzos de más de 20 programas para combatir la pobreza.

Tenemos  de una reforma a la educación de manera que se puedan buscar salidas paralelas al tema educativo, no solamente una salida académica. Debemos  transformar a profundidad el INA, como unidad rectora de la educación técnica en el país.

En el tema de la Caja Costarricense del Seguro Social hay tareas que son fundamentales y urgentes.  Por ejemplo, se acaba de aprobar la ley del expediente médico electrónico, en la que se le da 5 años a la CCSS para que esto se pueda implementar. Eso no puede ser, el proceso tiene que ser mucho más rápido porque es el arranque para resolver un montón de problemas que tiene la institución.

En un corto plazo, incluso antes de las elecciones, se deben tener bien ubicados los puntos en que es necesario desarrollar un programa de vivienda, definir el número de casas que se van a construir, tener claros los recursos de que se dispone. Hay información suficiente para hacer una aproximación a escala.

Algunos sectores importantes y crecientes de la ciudadanía no solo quieren que el gobierno haga cosas, sino que quieren participar en la definición de cómo se hacen las cosas. Un caso emblemático de esto son las comunidades de Occidente en relación con la carretera San José - San Ramón…

El PAC es el partido de la acción ciudadana y debería de ser una acción ciudadana que no solamente se limita a la consulta y a la convocatoria de círculos ciudadanos. Esto lo que significa es que hay que pasar de la aproximación electoral y la consulta, a la escucha y toma de decisiones.

Esto significa que hay que activar mucho más las redes de acción local. Estoy convencido de que las comunidades saben lo que necesitan y cómo hacerlo. Lo que necesitan del gobierno ya sea a nivel local o central es un poco más de apoyo. En ese sentido la incorporación de la gente al proceso de toma de decisiones es muy importante.

Pienso, por ejemplo, que debería haber una contraloría ciudadana en temas de inversión pública (venta y compra de servicios) en cada una de las instituciones, para transparentar la gestión.

¿Cómo visualiza a Costa Rica en el contexto internacional en los próximos años?

Creo que debemos dirigir nuestra mirada mucho más de lo que hemos hecho a Suramérica, fortalecer nuestras relaciones políticas y comerciales. También veo con buenos ojos un acercamiento con los países de la Cuenca del Pacífico, que es algo que ya se ha venido haciendo.

Sin embargo, también veo muy necesario volver a tomar en cuenta a ese “gran olvidado” que es el mercado interno. Y cuando hablo del mercado interno no me refiero solo al de Costa Rica, sino al de Centroamérica que es nuestro mercado natural. Somos más de 40 millones de habitantes, constituimos un mercado más grande que Colombia. Y a esto debemos añadirle el Caribe que debe ser parte también de ese “mercado interno”.