El Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) ha incrementado el gasto en salarios de forma desproporcionada en los últimos tres años (2007-2010), por lo cual la Contraloría General de la República (CGR) le formuló una prevención a sus jerarcas en el sentido de podría enfrentar “situaciones financieras críticas” en el mediano plazo.

 

Un estudio de la CGR puso en evidencia que el rubro de remuneraciones representaba un 36,5% del presupuesto de la institución en el 2006, el cual fue aumentando hasta llegar el año pasado a significar un 55.9%.

 

El estudio demostró que “la partida de remuneraciones está mostrando incrementos porcentuales superiores a los experimentados por el rubro de ingresos efectivos”, señala la Contraloría en su informe.

 

Por otra parte, “se evidencia que los estados financieros no presentan una imagen fiel de la situación y el desempeño financiero, provocando que la institución no cuente con información fidedigna de carácter financiero contable para la toma de decisiones, lo cual resulta indispensable y necesario para la rendición de cuentas sobre la gestión ejecutada por un ente público”, manifiesta el informe.

 

El estudio apunta otra serie de deficiencias: “falta de vinculación entre el plan y el presupuesto”, y “debilidades en la programación operativa… por cuanto en el 2010 se formularon gran cantidad de modificaciones presupuestaria”, entre otros aspectos.

 

La Contraloría ordenó a las autoridades del INA que establezcan mecanismos y controles internos para que “las debilidades e incumplimientos identificados sean subsadas”.

 

A la Presidencia Ejecutiva, le ordenó instaurar mecanismos de coordinación entre la Unidad de Planificación y Evaluación y la Unidad de Recursos Financieros, para lograr que haya vinculación entre la planificación y el presupuesto.

No hay problema, dice el INA

 

En respuesta al informe de la CGR, el presidente ejecutivo del INA, Olman Segura, manifestó que la institución viene “trabajando duro” desde hace meses para corregir muchas de las situaciones apuntadas en el informe.

 

“Si bien es cierto hay que hacer una serie de ajustes, -algunos de ellos señalados en los informes de  la Contraloría General de la República (CGR)- ninguna de las correcciones  solicitadas comprometen las  finanzas de la institución”, expresó el jerarca.

“Entre las acciones que se han puesto en marcha se encuentran ajustes y modificaciones a algunos procedimientos financieros y contables, como por ejemplo: controles más rigurosos de inventarios para la rotación de los mismos, lo que nos permitirá tener una mejor administración”, agregó.

Segura dijo que “además, se trabaja en el cobro a los patronos que se mantienen morosos con la institución. Este trámite se aplica al 100% de los deudores, aunque la institución es consciente que solo un poco más de la mitad de los montos adeudados es  recuperable”.