La decisión, tomada por una clara mayoría (61,9%) de los electores chilenos en el plebiscito de este domingo, supone un duro golpe político para el presidente Gabriel Boric, cuyo novel gobierno había impulsado dicho texto con entusiasmo.

Tras confirmada la derrota, el mandatario ha convocado para este lunes a una reunión con los principales líderes del parlamento, a efecto de iniciar un nuevo proceso constituyente, al tiempo que anunció inminentes “ajustes” en su gabinete para enfrentar “con bríos” esta tarea.

Pese a ello, los analistas coinciden en que el rechazo no fue directamente contra el joven mandatario izquierdista, sino contra varios aspectos específicos del texto constitucional que no fueron bien comprendidos o no estaban claramente delimitados y frente a los cuales se generó una creciente desconfianza alentada por la oposición conservadora.

Los puntos conflictivos de la propuesta fueron pocos pero tuvieron un peso decisivo. Están relacionados con temas como el reconocimiento de derechos a los pueblos indígenas; la falta de claridad sobre el respeto a la propiedad privada; la transformación del Senado en una asamblea de representación regional, entre otros.

 

La cuestión indígena

 

La propuesta incluía el concepto de un país “plurinacional” como una forma de reconocimiento a las peculiaridades culturales de los pueblos originarios y establecía un sistema de autonomías bastante amplio. Además, garantizaba el respeto al sistema justicia tradicional existente en las comunidades indígenas.

Según la politóloga Pamela Figueroa, los grupos favorables al rechazo asociaron el concepto de “plurinacionalidad” con una virtual fragmentación del país y la creación de privilegios excepcionales para las minorías étnicas.

En declaraciones a la cadena británica BBC, Figueroa aseguró que ese discurso, promovido intensamente desde las redes sociales, logró permear el debate nacional y generar un ambiente de desconfianza, pese a que el texto era claro en el sentido de que las autonomías no ponían en duda la unidad del país.

 

La propiedad privada

 

Otra idea, ampliamente difundida por los opositores, es que la Constitución propuesta era omisa en cuanto a la protección de la propiedad privada, por lo que tal derecho se hallaría en riesgo en caso de ser ratificada.

En un clima muy crispado, la idea sin fundamento de que la nueva constitución llevaría al irrespeto de la propiedad, prendió con facilidad entre sectores débilmente informados sobre los contenidos del proyecto.

Por otra parte, la iniciativa de eliminar el Senado y crear en su lugar una Cámara de representaciones regionales generó una fuerte oposición de los sectores políticos tradicionales, que logró influir en el ánimo de los electores.

 

El nuevo camino

 

Tras el rechazo al nuevo texto constitucional, iniciará un nuevo proceso en el cual -necesariamente- las fuerzas afines al gobierno deberán moderar sus pretensiones y negociar con los grupos políticos tradicionales.

No está claro si las reglas de la convocatoria a la nueva Convención Constituyente serán similares a la anterior, en cuanto al número de representantes o el plazo en que deberán desarrollarse las discusiones, pero varios analistas consideran que la dinámica se mueve hacia la formulación de una propuesta de carácter centrista.

Probablemente, se dice, habrá mayor coincidencia en aspectos como la igualdad de género y la adopción de políticas de protección del medio ambiente, pero las reformas en favor de los pueblos indígenas deberán ser menos ambiciosas.