Mariana Porras, Carolina Funes, Joel Buitrago, Francisco Lara y Gabriel Rivas, en la conferencia de prensa realizada el viernes 27 de setiembre. Foto: Fabiola Pomareda García.

El país se prepara para la reunión preparatoria de la vigésimo quinta Conferencia  de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, o PreCOP25, que será del 8 al 10 de octubre en el Centro Nacional de Convenciones, en Heredia. En Costa Rica, varios grupos de la sociedad civil, entre estos jóvenes, indígenas y ecologistas, están demandando que no se continúe con los intentos de destinar fondos públicos ni privados para la exploración y explotación de petróleo, gas ni carbón.

"La PreCOP se ha constituido en esa última gran reunión previa a la COP, donde se afinan los procesos de negociaciones y acuerdos políticos”, explicó el ministro de Ambiente y Energía, Carlos Manuel Rodríguez. Señaló que exiten acuerdos globales sobre dos temas: la necesidad de abandonar las acciones que causan la crisis climática y la urgencia de adaptarnos al daño que el cambio climático ya provoca. 

En una reciente conferencia de prensa, activistas ecologistas y colectivos de jóvenes externaron sus visiones sobre la reunión y sobre los impactos del cambio climático.

“La lucha por una justicia climática y por la descarbonización no empezó hoy”, dijo Gabriel Rivas, biólogo e integrante de la organización ecologista Coecoceiba-Amigos de la Tierra. “La lucha en Costa Rica comenzó en Talamanca y la comenzaron mujeres indígenas que se opusieron a la exploración y explotación petrolera en los años setentas y ochentas. En los noventas esto se cristalizó en una gran lucha popular, ecologista y social, que demandaba lo que debe ser la premisa principal en nuestra lucha contra el cambio climático, que es la prohibición por ley de la exploración y explotación petrolera”, agregó.

“Esto es lo que hemos demandado históricamente Oilwatch Internacional, la Federación Costarricense para la Conservación del Ambiente, Amigos de la Tierra, Acción de Lucha Antipetrolera (ADELA): que dejemos el petróleo en el interior de la madre tierra y esa es la exigencia de los pueblos indígenas también”, añadió Rivas.

Rivas resaltó los datos alarmantes que difundió, en agosto de 2019, la Oficina Nacional de Administración Océanica y Atmosférica de Estados Unidos al indicar que el promedio de dióxido de carbono concentrado en la atmósfera fue de 409.95 partes por millón, un promedio que “nunca debió haber superado las 350 partes por millón, que ocurrió más o menos en 1985. Por lo tanto, consideramos que la lucha debe ser cada vez más radical para que dejemos intocables todas las actuales reservas de combustibles fósiles planetarios para evitar llegar al promedio de calentamiento global de 2 grados centígrados”, declaró Rivas.

Las organizaciones de la sociedad civil y entre estas los ecologistas, han presentado ante el gobierno de Carlos Alvarado, sus demandas ante el cambio climático que se resumen en: la prohibición por ley de la expansión de la frontera petrolera, una política de estado de soberanía alimentaria, el fin de la impunidad en los casos de asesinatos y violencia contra activistas y defensores de la tierra, y una reforma profunda del sistema de transporte. “Desde hace tiempo, por ejemplo, estamos exigiendo un tren eléctrico pero público, estatal, no privatizado”, aclaró Rivas.

Carolina Funes Rojas, del colectivo feminista Las Rojas, destacó que son mujeres de zonas rurales y comunidades indígenas las que están al frente de muchas luchas ecologistas, poniendo su cuerpo para defender su territorio y dando un ejemplo con su relación con la tierra.

El poder en estos espacios de negociación

Se espera la asistencia de alrededor de 1500 personas a la PreCOP25 (reunión preparatoria para la vigésimo quinta Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático), y el objetivo es que se tomen acciones contra lo que el Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres, ha denominado como un eminente “desastre” ecológico: la crisis climática.

Posteriormente, la COP25 será del 2 al 13 de diciembre, en Santiago de Chile, y se realizará a un año de que caduque el Protocolo de Kyoto -adoptado en 1997-. Será la entrada en funcionamiento del Acuerdo de París. El objetivo declarado del Acuerdo de París, firmado en 2016, es mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de los 2 grados centígrados con respecto a los niveles pre-industriales, mediante un esfuerzo internacional para frenar las emisiones de carbono.

Según el Ministro Carlos Manuel Rodríguez, la búsqueda de soluciones girará en tres áreas temáticas: ciudades-movilidad sostenible, soluciones basadas en naturaleza y la denominada economía azul-. A ello se le suman dos áreas temáticas transversales: género y derechos humanos y, por otro  lado, el financiamiento y movilización de recursos financieros para alcanzar las transformaciones deseadas.

Mariana Porras, integrante de CoecoCeiba-Amigos de la Tierra, explicó que siempre les han preocupado las convenciones de cambio climático (COP), que se vienen realizando desde hace 25 años, porque no han visto que de ahí salgan soluciones reales para combatir el cambio climático, sino propuestas que perpetúan que haya “un crecimiento infinito en un mundo de recursos finitos”.

“En este tipo de espacios se les ha dado poder, más que todo, a las empresas y a las corpraciones, que dictan políticas y programas que se implementan en nuestros países, y pintan de verde lo que hacen las empresas”. Porras citó como ejemplo el mecanismo internacional REDD+(Reducción de emisiones por deforestación y degradación del bosque), que surgió en el 2005, dentro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, así como los mercados de carbono, que surgieron en el Protocolo de Kyoto.

“Estas son trampas que ya tienen más de 20 años de existir y no ha pasado absolutamente nada. En la práctica se sigue fomentando la explotación petrolera, la explotación de gas, la minería, los monocultivos a gran escala, que más bien perjudican a las comunidades. Tiene que haber un cambio real, un cambio de sistema”, aseveró Porras.

(*) Fabiola Pomareda García es periodista freelance. Actualmente vive en San José, Costa Rica. Correo: pomaredafabiola@gmail.com. Twitter: @FabiolaPomareda