Arturo Wallace, enviado especial a Nicaragua

Cinco partidos y alianzas participan en la contienda de este domingo, a la que llega como amplio favorito el gobernante Frente Sandinista con el presidente Daniel Ortega, de nuevo como candidato a la presidencia.

En términos generales, el ambiente es mucho menos tenso que en anteriores elecciones.

Pero debajo de la aparente normalidad persisten algunos viejos temores y problemas, incluyendo dudas sobre el verdadero nivel de independencia del tribunal electoral.

Si son acertadas las encuestas que le dan a Ortega una ventaja de casi 20 puntos sobre su más cercano perseguidor, el empresario radial de tendencia conservadora Fabio Gadea, esto no debería ser un problema.

Pero si la contienda resulta más reñida de lo esperado -y Nicaragua no es ajena a este tipo de sorpresas- lo que en este momento parece casi un plebiscito sobre la continuidad del mandatario sandinista, podría terminar convirtiéndose en un verdadero examen para la democracia nicaragüense.

"Han existido algunos focos de tensión, que se espera puedan ser resueltos y no vayan más allá de ser expresiones aisladas", reconoció hace unos días en un comunicado la Misión de Acompañamiento Electoral de la Organización de Estados Americanos, MAE-OEA.

"Los hechos comprobados por los miembros de la MAE, se refieren tanto a la conformación de las Juntas Receptoras de Votos (JRV), como al proceso de distribución de cédulas", explicó. En las últimas horas, esos problemas ocasionaron protestas y algunos brotes de violencia.

La mayoría de los observadores internacionales han expresado su confianza en la buena marcha de la elección, pero algunos han manifestado "serias preocupaciones" por los retrasos.

Por lo pronto, para verificar la buena marcha de los comicios, la OEA envió a Nicaragua a unos 65 "acompañantes electorales" y la Unión Europea, UE, desplegó una misión un poco mayor

También acompañarán el proceso delegados del Consejo de Expertos Electorales de América Latina, CEELA, y unos 20.000 observadores nacionales. Estos últimos, sin embargo, en su mayoría pertenecen a organizaciones cercanas al sandinismo.

Y el Consejo Supremo Electoral decidió no acreditar a algunos de los principales organismos de observación nacionales, incluyendo al capítulo local de Transparencia Internacional, que habían criticado seriamente la transparencia del proceso.

La oposición sostiene que la medida fue tomada por el FSLN en caso de que fuera necesario evitar una sorpresa como la de 1990, cuando Ortega fue derrotado en las urnas por Violeta Chamorro, a pesar de llegar en los comicios a la cabeza de todas las encuestas.

Pero hablando en la televisión nacional, el viernes, el jefe de la misión de la OEA, el excanciller argentino Dante Caputo, dijo creer que los nicaragüenses podían estar confiados en que sus votos iban a ser respetados y contados correctamente.

"Puede haber hechos anómalos dentro de la elección, los hemos visto en todas las elecciones, el problema es que hay anomalías que no alteran el corazón de una elección y hay otras que sí", dijo Caputo.

Mucho más crítico, sin embargo, fue el jefe de la misión de observación electoral de la UE, el eurodiputado español Luis Yáñez.

"La falta de cédulas de identidad para votar demandada por los ciudadanos, es una demanda real y yo diría más, incluso atreviéndome a decir, de determinados ciudadanos, pero no de otros, por lo tanto es inevitable pensar que hay una intencionalidad por parte del Consejo", afirmó.

Por lo pronto, la valoración final sobre la marcha del proceso y el veredicto de las urnas tendrán que esperar hasta después de las 18:00 locales (00:00 de lunes, GMT), hora a la que está previsto el cierre de los centros de votación.

Candidato, Nicaragua

Entre sus opciones, además de los mencionados Ortega y Gadea –quien es el candidato de la alianza Partido Liberal Independiente, PLI- figuran además otras tres alianzas.

Y es que el tradicional Partido Liberal, que unificado logró derrotar a Ortega en 1996 y 2001, no ha logrado superar la división que permitió el regreso del caudillo sandinista a la presidencia en 2006.

El PLI de Gadea es en realidad una variopinta alianza que incluye desde disidentes sandinistas hasta el candidato del segundo lugar en las elecciones presidenciales, el liberal Eduardo Montealegre.

La alianza Partido Liberal Constitucionalista, que aparece en la mayoría de las encuestas como la tercera fuerza tiene como candidato al expresidente Arnoldo Alemán, quien recuperó sus derechos políticos luego de la clic anulación de una sentencia a 20 años de cárcel por corrupción.

También participa en la contienda la Alianza Liberal Nicaragüense, que lleva como candidato presidencial a Enrique Quiñónez, un exintegrante de la Resistencia Nicaragüense: la "Contra" que combatió contra el gobierno sandinista liderado por Ortega en la década de 1980.

Y la lista de aspirantes la completa Róger Guevara Mena, de la minoritaria Alianza por la República, APRE.

Esta oposición dividida parece tener una sola cosa en común: todos han sostenido que la participación de Ortega en la contienda es ilegal, pues en Nicaragua la reelección sucesiva está prohibida por la constitución.

La Corte Suprema de Justicia de Nicaragua, sin embargo, determinó hace dos años que  esa disposición era "inconstitucional".

Y si el partido sandinista consigue suficientes escaños en el parlamento, muchos anticipan una reforma de la carta magna nicaragüense que eliminaría definitivamente esa disposición y otra que prohíbe presentarse como candidato a la presidencia a todo aquel que hubiera ejercido el cargo en dos oportunidades, permitiendo así una eventual nueva reelección de Ortega en 2016.