En una comparecencia ante la comisión especial que evalúa la pasada campaña electoral, el presidente del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), Antonio Sobrado, manifestó su inconformidad ante el monto actual que reciben las agrupaciones políticas.

Aunque Sobrado dejó muy en claro que es responsabilidad del Congreso decidir si disminuye el monto de la deuda política o no, expresó su apoyo aquellas iniciativas que hoy se encuentran en la corriente legislativa y pretenden disminuir el 0.19 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) que reciben los partidos políticos para financiar su campaña.

El presidente del Tribunal dijo que, en su opinión,  este porcentaje “es mucho dinero” y “es plata mal distribuida”.

“Por ejemplo, un tercio de este dinero es destinado a pagarle a la radio y a la televisión, mientras que otro monto importante se da a los transportistas”, explicó el jerarca, para quien esto “genera procesos muy caros donde unos pocos tienen gran cantidad de recursos y otros prácticamente nada”.

“Esto genera inequidad en la contienda electoral que, con sentido de responsabilidad, deberíamos atacar”, aseveró el funcionario.

Sobrado, quien ya había comparecido la semana anterior frente a la comisión especial, propuso nuevamente el uso de las franjas electorales en los medios de comunicación para que todos los partidos tengan acceso a ese tipo de propaganda.

El presidente del TSE respaldó esta propuesta señalando que el espectro electromagnético es un bien del Estado por lo que “los empresarios de radio y televisión”  tendrían la “obligación de ceder ese espacio para colocar propaganda de partidos”.

El jerarca aclaró que la intervención del TSE sería en la distribución de los espacios, con lo que se resguardaría la equidad en la contienda, así como en campañas más baratas y de menor impacto para el Estado; además, habría menos presión financiera para los partidos, con la consecuente disminución de la dependencia respecto de los grandes contribuyentes.

Otro de los temas a los que el funcionario hizo serias críticas se relaciona con los certificados  o bonos de la deuda política, a los cuales calificó como “un factor básico de opacidad financiera”.

De acuerdo con Sobrado, como no hay un límite para la emisión de bonos de la deuda, sino que se emiten de acuerdo a las expectativas que tienen los partidos, estos se convierten en “un instrumento inequitativo de financiamiento; una manera de legitimar donaciones ilegales y tienen valor para los partidos grandes pero no para los pequeños ni emergentes”.

De acuerdo con los datos suministrados por el presidente del Tribunal, tanto en la campaña política del 2006 como en la del 2010 las agrupaciones participantes en la contienda emitieron bonos por el doble de lo que recibieron por contribución del Estado, “lo que permite ilustrar lo que vengo diciendo”.