Se ha celebrado en Barcelona, los días 22 y 23 de octubre, previo a la feria del sector –la Fira d’Economía Solidària de Catalunya- un encuentro internacional sobre municipio y economía solidaria. El encuentro se ha organizado desde el ayuntamiento de Barcelona y ha servido también para presentar en sociedad el comisionado de Economía Cooperativa, Social y Solidaria, una de las novedades del nuevo gobierno de la capital catalana (Ver encuentro internacional de municipalismo y economía solidaria).

Han asistido unas 200 personas, con representantes de más de treinta municipios, además de personas integradas en el sector y en el ámbito universitario. Entre otros objetivos, ha servido para hacer patente el dinamismo de la economía social y solidaria y el interés por parte del nuevo municipalismo surgido de las pasadas elecciones en contribuir a su crecimiento y desarrollo.

Además de algunas intervenciones de académicos como Jean Louise Laville, se han mostrado experiencias tanto catalanas como internacionales -de Francia, Italia y el Quebec-. Entre otros, han pasado por el encuentro Annie Berger, ex consejera delegada de economía social y solidaria del Ayuntamiento de Caen y ex presidenta de la Association Régionale pour le Dévelopement de l’Économie Solidaire (ARDES); Floriana Colombo, presidenta de la cooperativa social italiana A77, experta en empoderamiento y grupos territoriales y análisis del territorio por la Universidad de Padua; o Patrick Duguay, director de la Coopérative de Développement Régionale Outaovais-Laurentides i president del Chantier de l’Économie Sociale.

A partir de este encuentro nace la primera red de municipios por la economía social y solidaria, que se ha presentado en Barcelona. De momento son unos veinte ayuntamientos, representando a más del 40% de la población catalana. Pero el proceso está abierto y se prevé que pueda haber nuevas incorporaciones.

El ayuntamiento de la capital catalana ha dado un primer paso hacia su constitución y rápidamente se han sumado otros grandes municipios del entorno: Badalona, Sabadell y Santa Coloma de Gramenet. De hecho, han sido representantes de estos cuatro consistorios los encargados de explicar el nacimiento de la red en el encuentro internacional de municipalismo y economía solidaria. Las conclusiones del encuentro se pueden descargar aquí (están en catalán).

La idea de unir municipalismo y economía social y solidaria es un acierto, no solo por el encuentro sino, fundamentalmente, por el proyecto. Los Poderes Públicos, especialmente los locales, tienen como aliado natural a la economía social. Así lo dice el Comité de las Regiones de Europa: “las empresas de economía social son aliados naturales de los poderes locales porque convierten en comportamientos activos cercanos a la capacidad de emprender lo que el sistema identificaría como comportamientos pasivos”, propios de quien no puede resolver la soledad que le envuelve. Pero, principalmente, son colaboradores de los poderes locales “a la hora de elaborar estrategias de desarrollo local y de instaurar una nueva protección social pluralista a nivel local.

En particular, las empresas de economía social podrán colmar el vacío en materia de bienes y servicios de carácter social cuya producción o provisión no estén cubiertas por los operadores de mercado tradicionales ni por las autoridades”. Y, sobre todo, “la economía social proporciona un valor añadido al proceso de desarrollo local y al progreso social: permite la constitución de un capital social a nivel local gracias al establecimiento de unas relaciones de confianza y de espíritu comunitario, al compromiso cívico y la participación en la sociedad, así como al fomento de una mayor cohesión social que permite reintegrar a las personas excluidas y marginadas (por ejemplo, los grupos de inmigrantes, los desempleados de larga duración)”.

Las ideas estaban explicitadas desde hace tiempo, faltaba llevarlas a la práctica. Con este encuentro se pretende hacerlas realidad.

Se trata, en el fondo, de empoderar a la sociedad civil, a sus alianzas y organizaciones para que emprendan con los poderes locales la oportunidad de planear desarrollo local integrado y cohesionado.

La UE, en su Comunicación “Las raíces de la democracia y del desarrollo sostenible: el compromiso de Europa con la sociedad civil en las relaciones exteriores” afirma que “una sociedad civil capaz es un componente crucial de cualquier sistema democrático y constituye una baza en sí misma. Representa y fomenta el pluralismo y puede contribuir a unas políticas más efectivas, un desarrollo equitativo y sostenible y un crecimiento integrador”. Sigue diciendo que la sociedad civil “constituye un actor importante en la promoción de la paz y en la resolución de conflictos. Al articular las preocupaciones de los ciudadanos, las organizaciones de la sociedad civil operan en la esfera pública, tomando parte en iniciativas que refuerzan la democracia participativa. Encarnan una demanda creciente de una gobernanza transparente y responsable”.

Por su parte, el Consejo Económico y Social Europeo (CESE), en su Dictamen «Por una perspectiva ciudadana y humanista de la política del mercado interior», reconoce que a pesar de que “son los Estados los principales responsables del desarrollo y la gobernanza democrática, las sinergias entre los Estados y las organizaciones de la sociedad civil pueden contribuir a superar los retos de la pobreza, el aumento de las desigualdades, la exclusión social y el desarrollo insostenible. La participación de las organizaciones de la sociedad civil en los procesos políticos es fundamental para garantizar unas políticas eficaces e integradoras. Así pues, las organizaciones de la sociedad civil contribuyen a construir Estados más responsables y legítimos, dando lugar a una mayor cohesión social y a democracias más abiertas y más profundas”. Es un claro llamamiento a la integración de la sociedad civil en la construcción de la cohesión económica y social, como objetivo esencial que se debe tener en cuenta en la realización del mercado interior y de las políticas públicas.

En el objetivo de que es esencial la construcción de una sociedad cohesionada, si se desea hacer un mundo en paz y equitativo, los poderes públicos deben contar con la sociedad civil vertebrada y organizada. La economía social y solidaria se compone de empresas nacidas desde la creatividad colectiva para dar soluciones económicas a necesidades de grupos sociales que el sistema no solo no les atiende sino que, en demasiadas ocasiones, les amenaza con exclusión social. Esta relación entre políticas públicas empeñadas en crear cohesión social y economía social y solidaria necesitaba convertirse en procesos operativos de trabajo y construcción social. Lo que se ha hecho a iniciativa del Ayuntamiento de Barcelona va en esta línea. Solo queda felicitarles y desearle éxito en su proyecto para que pueda ser exportable a otras zonas de España que tanto lo necesitan.