“Los grandes objetivos son relaciones políticas al más alto nivel entre  las dos naciones y una estrategia de atracción de inversiones que genere más empleos, enfocada en infraestructura y plataformas productivas con el uso de energías limpias, que permitan generar empleo de calidad y bienestar”, declaró Solís horas antes de encontrarse con el líder chino.

“Es una agenda, tanto de orden político como de orden económico e inversiones, que van a permitirán definir las relaciones en los próximos 10 años”, enfatizó.

El planteamiento de Solís se refiere específicamente a la posibilidad de que China efectúe grandes inversiones en Costa Rica con el modelo de las “zonas económicas especiales”, que funciona en la nación asiática.

Dichas zonas serían aquellas en las que persiste rezago económico, desempleo y concentración de pobreza, con el fin de dinamizar la economía y reducir las desigualdades sociales.

Otros temas que se abordan n el encuentro son el comercio bilateral, la seguridad, el medio ambiente y la promoción cultural, según un comunicado de la Presidencia.

Además de reunirse con Xi Jinping, Solís sostendrá reuniones con el primer ministro Li Kegiang, el canciller Wang Yi y el presidente de la Asamblea Nacional Popular de China, Zhang Dejiang.

La Universidad Renmin de China le otorgó el lunes un doctorado honoris causa en relaciones internacionales, tras la inauguración del Centro de Estudios Latinoamericanos.

Empleos e inversiones

El gobernante costarricense se reunió también con potenciales inversionistas chinos frente a los cuales insistió  en proponer el desarrollo de proyectos dirigidos a reactivar las economías locales en áreas particularmente deprimidas.

En concreto, se realizaría un estudio de factibilidad para establecer zonas económias especiales en tres corredores: de Orotina a Liberia, de Guápiles a Limón y entre Cartago y Turrialba.

Solís aprovecha el viaje para dejar inaugurado el Foro  de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) y China, en el que se tiene prevista la participación de los presidentes Cristina Fernández de Argentina, Rafael Correa de Ecuador y el primer ministro de Bahamas, Perry Christie.