El canciller Manuel González precisó en conferencia de prensa que este primer grupo saldrá la noche del 12 de enero del aeropuerto Daniel Oduber de Liberia y que estará integrado únicamente por personas mayores de edad.

Por su parte, la directora de Migración, Katia Rodríguez, dijo en la misma conferencia de prensa que los primeros en salir serán los primeros 180 adultos que entraron, siempre que estén localizables y que dispongan de los 535 dólares que necesitan para completar el viaje hasta la frontera entre Guatemala y México.

Esa cifra, insistieron los funcionarios costarricenses, no será asumida el gobierno de este país ni de ninguno de los otros países por los que transitarán los cubanos, sino que tendrá que ser cancelado por ellos a la compañía aérea Avianca, que será la encargada del traslado.

Los 535 dólares pagan un paquete que incluye el tiquete aéreo hasta El Salvador, el traslado en buses por ese país y Guatemala, así como los impuestos de entrada y salida de cada país y un seguro médico.

Es un plan piloto y debe salir bien

El canciller comentó que Costa Rica ha hecho todo lo que ha podido para ayudar a los migrantes cubanos pero que, al fin de cuentas, el éxito del plan piloto y de que el proceso continúe solo depende de ellos.

El primer grupo que reemprenderá su viaje es pequeño, pero "vamos por partes, hay que generar experiencia, hay que generar confianza, tenemos que garantizar que salga bien", advirtió.

El segundo vuelo se ha programado para una semana después del primero, una vez que los países involucrados en la experiencia hayan evaluado los resultados y efectuado los ajustes que se consideren necesarios.

Respecto a la continuidad del viaje por México, el representante de la OIM, Roeland Dwiled, explicó que las autoridades de ese país se han comprometido a documentar a los cubanos para que puedan transitar libremente por su territorio y que tendrán 20 días para trasladarse por sus propios medios a Estados Unidos.

Los varados en Panamá

Mientras los 7.800 migrantes varados en Costa Rica ven su futuro con esperanza al final de una angustiosa espera, poco más de 1.000 de sus compatriotas aguardan un milagro en territorio de Panamá, en el borde fronterizo con Costa Rica.

El presidente Luis Guillermo Solís anunció el pasado 18 de diciembre que se veía forzado a cerrar su frontera a los isleños, debido a su elevado número y a las dificultades que estaban afrontando para continuar su viaje hacia el norte.

La directora de Migración costarricense reiteró este miércoles la decisión: "los del lado de Panamá tienen la información de que no estamos dando más visas, quien ingrese ilegalmente se arriesga a ser deportado inmediatamente a Cuba", advirtió.

Recientemente, las autoridades panameñas cerraron los albergues en que se hallaban los migrantes cubanos y los enviaron a pequeños hoteles ante los riesgos de salud y de seguridad que afrontaban.