Por Charlotte McDonald-Gibson *

Damasco. Gran Bretaña y Estados Unidos se volvieron en contra del gobierno sirio ayer, llamando al personal de las embajadas y emitiendo duras advertencias al régimen para que ponga fin a su ataque sobre los disidentes. El hecho ocurrió después de que se informó que un nuevo ataque sobre el bastión de la oposición de Homs había dejado docenas de personas muertas.

La escalada en la violencia llevó a Washington a cerrar su embajada en Damasco y sacar a todos los diplomáticos estadounidenses del país. William Hague, el canciller británico, dijo que había llamado al embajador sirio en Londres para expresarle su “aborrecimiento a la violencia que es totalmente incaceptable en el mundo civilizado”. Hague también dijo en una declaración en la Cámara de los Comunes que estaba llamando al embajador británico en Damasco para consultas, desde que fracasó el sábado en la ONU la votación sobre una resolución contra el gobierno sirio.

El doble veto de China y Rusia del plan apoyado por la Liga Arabe llamando a todos los lados a que detengan la violencia y que se haga una pacífica transición del poder ha dejado a las naciones árabes y occidentales preguntándose cómo seguir. Estados Unidos llamó al grupo Amigos de Siria para que traten de unir a las organizaciones de la oposición y brinden más ayuda humanitaria, pero los líderes occidentales permanecen firmes en que la acción militar no es discutible. “No toda situación va a permitir el tipo de solución militar que vimos en Libia”, dijo el presidente Barack Obama.

El vocero del canciller chino, Liu Weimin, defendió ayer su uso del veto, diciendo que el borrador de la resolución se votó antes que el texto fuera acordado por todas las naciones, mientras que el canciller ruso, Sergei Lavrov, debe estar en Siria hoy para conversaciones con el presidente Bashar al Assad. Estará llegando en medio de las batallas más duras desde que comenzaron las protestas en marzo pasado contra el régimen autoritario. La ONU dice que más de 5600 personas han muerto durante las demostraciones.

La cadena árabe Al Jazeera difundió imágenes tomadas por activistas que muestran las explosiones y el humo que se levanta de los que dicen eran barrios de Homs. En el centro de Damasco, el comercio era el de siempre, con los caminos atestados de tráfico y poca presencia de seguridad. Pero algunos informes sugieren que a sólo un poco más de 30 kilómetros de la capital había bombardeos en la ciudad montañosa de Zabadani, que cayó bajo el control efectivo rebelde en enero.

Homs –a unas 160 kilómetros al norte de la capital– parece haberse convertido en el centro de la resistencia armada. El viernes a la noche y en las primeras horas del sábado se dice que un sostenido bombardeo a la ciudad mató a unas 200 personas.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción:Celita Doyhambéhère.