El pueblo de Costa Rica que es sabio, ha recuperado la soberanía de su voluntad y ha depositado en nuestras manos, débiles e imperfectas pero voluntariosas, el mandato para el cambio. Lo asumiremos con respeto, alegría y determinación.

Caminaremos por las rutas de la honradez, la equidad y la prosperidad para todo el pueblo costarricense.

Hemos concluido ya una etapa que nos llevó del momento en que nadie conocía al candidato por la ruta de la alegría hasta una noche maravillosa como ésta. Más de un millón de costarricenses ha dicho sí al cambio y esa decisión constituye un punto de inflexión en la política costarricense. El pueblo decidió cambiar paradójicamente para que no le cambiaran su identidad.

Queremos un futuro para nuestra gente en donde se combinen de forma perfecta la necesidad de crecer y la absoluta obligación de construir la prosperidad y la riqueza en un marco de equidad y justicia.

Además, tenemos que hacerlo respetando a la naturaleza y potenciando sus enormes beneficios, defendiendo los derechos humanos de todos y todas las costarricenses, y siendo compasivos con los animales, nuestros hermanos menores. No más maltrato animal en Costa Rica.

Quiero en esa lógica agradecer, es el prime mandato del presidente electo de Costa Rica, decir que agadezco el trabajo de mucha gente que trabajó dedicadamente, voluntariamente, hermosamente unidos a las mejores causas, principios y valores de este pueblo. Lo hicieron de frontera a frontera sin reparar en un esfuerzo enorme.

Reconozco con humildad que esta maravilla de explosión cívica que se preveía ya en la primera ronda y que se ha consolidado en la segunda, no hubiera sido posible solo con el trabajo de un individuo y un partido, es ya el patrimonio de todos y todas las costarricenses.

Por eso también es neceario decir hoy que al finalizar esta ruta e iniciar la próxima, la bandera que ha de guiarnos una y otra vez por encima de cualquier otra, ya no será la bicolor del PAC, sino la inmarcesible tricolor de Costa Rica que es la bandera más grande que nos acoge a todas y a todos.

Convoco entonces a la unidad nacional, al sentido de propósito que quisieron nuestros fundadores, desde el primer jefe de Estado hasta hoy. Que no haya más divisiones de las que deben prevalecer en una democracia. que no haya conflicto alguno que pueda dividir al pueblo costarricense en nuestra marcha al desarrollo.

"Es el momento del cambio, es el momento de la transformación, dejemos atrás los conflictos de otrora. La historia no debe olvidarse pero sí debe apartarse de ella las causas de la violencia que se expresa en pobreza y corrupción, que no debe vivir ya más en nuestra patria.

Que sea esta noche el inicio de una convocatoria nacional que nos consolide como pueblo y nos permita ser cada día mejores en aras de construir ese país que queremos.

Hay más de un millón de votos por el cambio, una decisión incuestionable.

Pretendo con el favor de Dios y el apoyo de todos y todas hacer valer el cambio que el pueblo de Costa Rica demanda. Y lo haremos, compatriotas, de la mano de la gente, porque hay que decirlo: en este cambio de época que nos ha llevado de frontera a frontera no basta con el trabajo de un partido, ni con el talento de un gobierno. Nosotros haremos nuestro trabajo de forma eficiente pero eso es un hecho, el gobierno tiene que ser bueno sino excelente, tiene que rendir cuentas y no por ello debe recibir las gracias.

No seremos sino los servidores del pueblo de Costa Rica que nos ha encargado llevar las tareas del gobierno. Eso no debería ser extraordinario tampoco. Lo que sí es nuevo, lo que hay que señalar diferente es que proclamo como presidente electo de la República el inicio de la era de la participación ciudadana, para que nunca se olvide que este es el pueblo que decidió cambiar.

Caminaremos por todo los caminos de la patria buscando el consejo del pueblo, haremos del poder de la ciudadanía el instrumento que la democracia utilizará para perfeccionarse. No lo haremos con estridencia, con un afán populista, lo haremos con la conciencia de que la democracia representativa no alcanza.

Que no sigamos por el camino que desconoce la voluntad de la gente, con gobiernos que se encierran tras cuatro paredes, aislándose y temiendo a la gente. Que no caminemos más solos por el camino de toma de decisiones.

Respetaré escrupulosamente los poderes de la República, construiré un gobierno de la Constitución y las leyes. Que no haya temor de que el nuevo gobierno sea arbitrario y violente la separación de poderes y haga sonrojar al pueblo que tuvo la confianza de elegirnos para ocupar este cargo.

Lucharemos porque el bien privado no se confunda con el bien común. Si eso se produce genera confusión y corrupción. Hay que separar los ámbitos de la administración pública y de los intereses privados, que los contactos sean solo de carácter constructivo.

No tengan ninguna inseguridad sobre la determinación del nuevo gobierno de la República de caminar por los derroteros de una Costa Rica que conocemos la que ha buscado la paz con sus vecinos, la paz consigo misma y la paz con la naturaleza. Nuestra identidad depende de ello.