Gabide Etacore, un líder ayoreo-totobiegosode de la comunidad de Arocojnadi, 2019 (Foto: Survival)

Algunos familiares permanecen sin contactar, y han sido avistados en la zona. Se trata del último pueblo indígena no contactado que queda en América fuera de la Amazonia, y vive en el corazón del Gran Chaco paraguayo, el bosque que registra la tasa de deforestación más rápida del mundo, lamentablemente.

Desde la década de 1970, la organización Survival * ha desarrollado una campaña para que se devuelva a los ayoreos su tierra. En 1993 reclamaron formalmente la titularidad de un área de 550.000 hectáreas, una pequeña parte de su tierra ancestral.

Buena parte de su territorio fue vendido a compañías que lo han deforestado para convertirlo en pastos de ganado. Entre ellas hay una empresa agroganadera brasileña y una  filial paraguaya de la constructora española Grupo San José.

Desde 1969 muchos ayoreos que previamente estaban en situación de no contacto fueron forzados a salir del bosque. El grupo misionero fundamentalista estadounidense New Tribes Mission (ahora llamado Ethnos 360) ayudó a organizar “cacerías humanas” por las que grandes grupos de ayoreos no contactados fueron sacados a la fuerza del bosque.

Muchos murieron durante estas confrontaciones violentas o como consecuencia de enfermedades contraídas frente a las que no tenían inmunidad. Se desconoce cuántos ayoreos viven todavía en el bosque rechazando el contacto con foráneos.

Dependen de la caza y de la recolección, y recorren amplias distancias a pie para evitar la quema y deforestación de su tierra. En 2004 un grupo salió del bosque tratando de refugiarse de las excavadoras que habían destruido su aldea y sus huertos.

La  Comisión Interamericana de Derechos Humanos, órgano defensor de derechos humanos del subcontinente, ha exigido al estado paraguayo que adopte medidas para detener la deforestación en la tierra de los ayoreos y para proteger a sus familiares aislados del contacto forzado.

(* https://bit.ly/2Uz8nHk)