Por otra parte, de conformidad con el primer estudio trimestral del año 2016 efectuado por el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC), la totalidad de la deuda país por concepto de tarjetas de crédito ascendió a la suma de ¢896.719 millones, lo que representa alrededor de un 3,2% del Producto Interno Bruto (PIB).   

De acuerdo con la Oficina del Consumidor Financiero (OCF), estas cifras demuestran la realidad de muchos costarricenses, quienes por diversos motivos no pueden hacer frente a las deudas contraídas.

Todo esto genera una serie de consecuencias, desde procesos de cobro administrativo y judicial, remate de bienes y un récord crediticio negativo, que les dificultará solicitar otro tipo de préstamo en el futuro con cualquier otra entidad bancaria.

En este caso, la Oficina del Consumidor Financiero recomienda al  consumidor acercarse a la entidad bancaria, exponer su situación y solicitar asesoría sobre alguna forma de arreglar el problema.

El primer paso consistiría en analizar la procedencia de un arreglo de pago; pues muchos deudores se esconden de la entidad bancaria, lo cual lejos de solucionar el problema, lo agrava.

“Los mecanismos de arreglo de pago como readecuación de deudas, prórrogas o cambios de tasa de interés, se encuentran regulados por la SUGEF, de ahí que existen reglas para determinar si la solicitud es procedente o no. En primer lugar, la entidad bancaria debe analizar cuál es la posibilidad real del cliente de continuar pagando la deuda después de un arreglo de pago, por ejemplo, si presenta atrasos con varias entidades bancarias, es probable que la gestión no vaya a ser admitida”, detalló Willy Carvajal, Director de la Oficina del Consumidor Financiero.

Los consumidores financieros deben tomar en cuenta que las readecuaciones o prórrogas se permiten únicamente si el cliente no se ha beneficiado de este mecanismo en los últimos 24 meses. Si la persona ya ha solicitado un arreglo de pago antes de vencerse ese plazo, el procedimiento será más, dado que se debe recalificar el crédito.

Otro aspecto a considerar, es que aun cuando se formalice un arreglo de pago con el banco, no elimina la obligación de la entidad bancaria de reportar los días de mora al Centro de Información Crediticia (CIC) que administra la SUGEF, con lo cual, sí aparecerá en el récord crediticio, los días de atraso que se hayan generado.

“Las entidades bancarias valoran que el cliente interesado en un arreglo de pago, se presente con alguna propuesta de solución; esto hace que el procedimiento sea más rápido de analizar y tramitar. Si el cliente ya ha hecho con anterioridad otros arreglos de pago y los ha incumplido, o si se presenta con una oferta de pago por un monto muy bajo respecto de la deuda atrasada, es probable que la entidad bancaria deniegue la solicitud”, destacó Carvajal.

Adicionalmente, se recomienda que el consumidor financiero realice abonos extraordinarios al arreglo de pago, en momentos en que se reciban ciertos ingresos como aguinaldos o bonos, dado que esto demuestra el compromiso e interés del consumidor de solucionar el problema, lo cual es valorado positivamente por las entidades bancarias.

“El cliente debe estar claro de todos los detalles de la deuda (capital e intereses); del saldo actualizado de la deuda y si existen otros cargos administrativos o comisiones asociadas por el arreglo de pago. El consumidor debe obligarse a leer toda la documentación y tiene el derecho de requerir todas las aclaraciones que estime pertinentes”, señaló Carvajal.

Finalmente, no se debe perder de vista que en aquellos casos en los que el cliente ya se encuentra en proceso de cobro judicial o tiene atrasos con otras entidades bancarias, las solicitudes de arreglos de pago son denegadas, de ahí la importancia de no dejar pasar mucho tiempo y acercarse lo antes posible a su banco para buscar una solución conjunta al problema.