La “Carta abierta a las Señoras y Señores diputados: Estamos a tiempo de evitar una dolorosa crisis humanitaria” –que se entregó, el pasado 27 de julio, por correo electrónico a los legisladores– hace una exhortación para “dotar de recursos suficientes al Bono Proteger del que dependen miles de familias humildes costarricenses en situación de pobreza y a las personas perdieron su trabajo o su fuente de ingresos, quedando en una situación de total vulnerabilidad”.

Los firmantes, apelan a la sensibilidad y la comprensión de la situación excepcional que vivimos, que requiere de decisiones excepcionales: “estamos a tiempo de evitar una dolorosa crisis humanitaria” sostienen.

Otra medida impostergable, señalan, es el financiamiento de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) que afronta gastos extraordinarios en la atención de la pandemia por el SARS-CoV2 y la baja de la base contributiva.

Señala los firmantes que “el reto es cómo financiar estas medidas imperiosas. En el plazo inmediato, creemos, estos recursos deben provenir de un plan de ajustes temporales en los impuestos vigentes, así como de un acceso perentorio a financiamiento externo en las mejores condiciones posibles y sin condicionamientos improcedentes”.

Para obtener los dineros proponen que se apruebe un impuesto solidario a las grandes fortunas como medida temporal para evitar, además, un endeudamiento extremo del Estado costarricense.

Se trata de una medida de emergencia para dotar de recursos al Bono Proteger, aunque esperarían que en un próximo diálogo nacional que varios sectores están pidiendo al gobierno, "se abordaran los rezagos estructurales de nuestro sistema tributarios", señalan algunos de los firmantes. 

ENLACE A FIRMAS: https://forms.gle/8wRW7KFDZuFxjLRg6.  Las personas interesadas en apoyar la iniciativa tienen tiempo de firmar hasta el próximo lunes 3 de agosto.

REPRODUCIMOS EL TEXTO COMPLETO DE LA CARTA 

“Estamos a tiempo de evitar una dolorosa crisis humanitaria”

Estimadas señoras y señores:

El mundo atraviesa por una situación inédita, pues a pesar de que la humanidad ha enfrentado muchas pandemias en el pasado, ninguna de las anteriores aconteció en el contexto de un grado tal de globalidad e integración comercial, tecnológica, financiera y de las relaciones humanas, como la que acontece en la actualidad.

La incertidumbre y desazón se ciñen sobre el planeta entero, mientras la esperanza de una pronta salida depende en gran medida del desarrollo de una vacuna, cuya disponibilidad inmediata resulta incierta para nuestro país. Por ello, más allá de toda duda, el sentido de unidad y solidaridad nacional deben primar en las actuales circunstancias, y nuestros actos en las próximas semanas y meses afectarán de manera decisiva a toda la sociedad, al menos por la próxima década.

Todo esto ustedes lo conocen muy bien, y no ignoramos la complejidad del trabajo legislativo, ni las discusiones en curso sobre tantos temas cruciales que exigen respuestas en el corto, mediano y largo plazo.

Pero en lo inmediato, creemos que es urgente avanzar en acciones que eviten una crisis humanitaria de enormes proporciones, perjudicando con especial virulencia a las personas menos favorecidas económicamente, que seguramente son también las más afectadas por la actual situación en sus condiciones sociales, sanitarias y ambientales.

Por lo tanto, garantizar y ampliar las ayudas a la población mediante el Bono Proteger, mitigando el hambre y la desesperación que aquejan a por lo menos un millón de costarricenses en condiciones de desempleo, subempleo o informalidad, es una medida apremiante y vital; lo mismo que fortalecer la capacidad de respuesta de la Caja Costarricense del Seguro Social, institución insignia en esta lucha titánica.

El reto es cómo financiar estas medidas imperiosas. En el plazo inmediato, creemos, estos recursos deben provenir de un plan de ajustes temporales en los impuestos vigentes, así como de un acceso perentorio a financiamiento externo en las mejores condiciones posibles y sin condicionamientos improcedentes.

El ajuste de impuestos deberá ser progresivo y solidario, dirigido a generar recursos para cubrir estas necesidades inmediatas (Bono Proteger), lo que podría lograrse gravando con tasas mayores y con carácter temporal, a las personas físicas y jurídicas (de los sectores público y privado), de los tramos más altos de renta y, adicionalmente, con un tributo también temporal, mínimo, pero de amplia base, a la riqueza financiera; que pueda balancear la pérdida de ingresos y el aumento extraordinario de gastos de la CCSS.

Este ajuste deberá mantenerse por el tiempo suficiente para enfrentar en mejores condiciones la grave crisis que nos agobia. Los detalles sobre ambos tributos solidarios y su capacidad recaudatoria son resorte técnico de las autoridades del Ministerio de Hacienda y del buen juicio de las señoras y los señores diputados.

Paralelo a este gran esfuerzo nacional que demanda la inmediatez de la crisis, también deben ponerse sobre la mesa las reformas fiscales estructurales que se han venido postergando por años, tanto en materia de ingresos (evasión, elusión, progresividad, exoneraciones) como de gasto público (calidad, equidad, eficacia, eficiencia); y también, los factores consabidos que afectan la competitividad y sostenibilidad de las empresas, la informalidad laboral, el gran rezago de nuestro sistema educativo público, la innovación científica tecnológica, el fortalecimiento de la democracia participativa, las diversas discriminaciones, desigualdades y exclusiones estructurales, la protección del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático, entre muchos otros.

Un dialogo nacional franco y directo sobre estos y otros temas es urgente y estamos en la mejor disposición de participar activamente en el mismo.

Como representantes electos, en ustedes recae la potestad de legislar y confiamos que lo harán con celeridad y sabiduría."