Londres. “Por favor encuentren vías para proteger al periodismo”, dijo Alan Rusbridger a los legisladores europeos en una videoconferencia que tuvo lugar durante una audiencia en Bruselas, en el marco de una investigación que lleva adelante el Parlamento Europeo sobre las acusaciones de espionaje estadounidense.

“El periodismo es la única manera de tener este debate, que todos dicen ahora que es necesario, pero que los propios gobiernos nunca alentarán y los servicios de inteligencia nunca saludarán”, manifestó Rusbridger.

The Guardian publicó varios reportes sobre la vigilancia electrónica del gobierno, basada en informaciones filtradas por el ex consultor del servicio secreto estadounidense, Edward Snowden. A partir de entonces, funcionarios del servicio secreto británico se presentaron ante el periódico para comprobar la destrucción de discos rígidos con información sensible proporcionada por Snowden.

El brasileño David Miranda, pareja del periodista de ese medio Glenn Greenwald, que difundió los documentos filtrados por el ex informante estadounidense, fue detenido en el aeropuerto de Heathrow, donde le incautaron sus equipos electrónicos. Rusbridger se quejó, durante la videoconferencia, de que las leyes para la protección del periodismo parecen ser mucho “más robustas” en Estados Unidos que en Europa. También destacó que en ese marco The Guardian se volcó a colaborar con sus pares estadounidenses para mantener sus incisivos reportajes.

Rusbridger señaló que, a diferencia de los tiempos de la Guerra Fría, cuando el espionaje afectaba a los Estados, estaba bien canalizado y utilizaba técnicas muy especializadas, en los últimos diez o quince años hubo una confabulación entre los Estados y las empresas. “Estos hechos sólo los empezamos a dilucidar gracias a la información aportada por Snowden”, indicó el periodista e insistió en que la masiva recogida de información a través de Internet no debería hacerse sin el consentimiento de los afectados.

Jacob Appelbaum, periodista de investigación especializado en programas informáticos, dijo que los sistemas existentes constituyen el mayor tipo de vigilancia mundial jamás vista, y recordó que existen muchos programas como Prism.