Roma. El papa Francisco lanzó una verdadera ofensiva diplomática en ocasión del G-20 que se realiza desde ayer en la ciudad rusa de San Petersburgo, haciendo un “apremiante llamamiento” a todos los líderes que participan para que abandonen “toda vana pretensión de una solución militar” respecto de Siria. El pontífice está realizando una campaña desde hace varios días y a varios niveles, por la paz en Siria y Medio Oriente, y ha llamado al mundo entero –creyentes y ateos– a una jornada de ayuno y de plegaria por la paz mañana, además de haber convocado a todos los embajadores acreditados ante la Santa Sede para explicarles la posición del Vaticano sobre la paz. Esta vez, en cambio, envió una carta al presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, que en este momento preside el G-20, y a través de él se dirigió a todos los países. Putin encabeza el rechazo a una intervención militar y su opinión es compartida por la mayoría de los países reunidos los últimos días.

En la carta no sólo insta a todos los jefes de Estado y de gobierno que participan de la reunión a hacer todos los esfuerzos por la paz sino que denuncia la existencia de “demasiados intereses de parte” que han intervenido desde el principio en el conflicto sirio. Los insta asimismo a conseguir un mundo “igualitario y solidario” en el que sea posible derrotar el hambre y ofrecer a todos “un trabajo digno, una casa y la asistencia sanitaria necesaria”, cosa que sería imposible en un mundo con guerras. Del Grupo participan las 20 economías más poderosas del mundo, incluidas por supuesto Rusia, China, Estados Unidos, Francia, Alemania, Gran Bretaña e Italia, entre otras.

“Soy consciente –escribió el papa Francisco– de que la Federación Rusa ha participado en el Grupo desde su creación y ha desarrollado un rol positivo en la promoción de la gobernabilidad de las finanzas mundiales, profundamente golpeadas por la crisis iniciada en 2008.” Y continuó: “Su presidencia del G-20 este año ha asumido el compromiso de consolidar la reforma de los organismos financieros internacionales y alcanzar un consenso sobre las normas financieras adaptadas a las circunstancias de hoy. Sin embargo, la economía mundial crecerá realmente en la medida en que sea capaz de permitir una vida digna para todos los seres humanos, desde los ancianos a los niños aun en el seno materno; no sólo a los ciudadanos de los países miembros del G-20, sino a cada habitante de la Tierra, incluso a aquellos que se encuentran en las situaciones sociales más difíciles o en los lugares más remotos”.

Y refiriéndose a las guerras en particular, el papa Francisco precisó que “es evidente que en la vida de los pueblos los conflictos armados son siempre la negación deliberada de cualquier posible concordia internacional y crean divisiones profundas y dolorosas heridas que tardan muchos años en cerrarse”. Las guerras “constituyen el rechazo práctico de los esfuerzos para alcanzar los grandes objetivos económicos y sociales que la comunidad internacional se ha dado, que son, por ejemplo, los Objetivos de Desarrollo del Milenio –dijo además–. Desafortunadamente, los numerosos conflictos armados que aún asuelan al mundo ponen cada día ante nuestros ojos un cuadro dramático de miseria, hambre, enfermedad y muerte. De hecho, sin paz no hay ningún tipo de desarrollo económico. La violencia nunca trae la paz, condición necesaria para tal desarrollo”.

Según el papa argentino, aunque la reunión de las veinte economías más grandes del mundo, que representan dos tercios de la población mundial y el 90 por ciento del PIB mundial, no incluye el tema de la seguridad internacional entre sus objetivos principales, “no puede dejar de reflexionar sobre la situación en Medio Oriente y especialmente en Siria”, dijo Francisco.

“Por desgracia, duele constatar que demasiados intereses de parte han prevalecido desde el comienzo del conflicto sirio, impidiendo encontrar una solución que evitase la inútil masacre de la que estamos siendo testigos. Que los líderes de los países del G-20 no permanezcan inertes ante el drama que vive desde hace ya demasiado tiempo la querida población y que corre el peligro de acarrear nuevos sufrimientos a una región sometida a duras pruebas y necesitada de paz. A todos y cada uno de ellos, lanzo un apremiante llamamiento para que ayuden a encontrar maneras de superar los diferentes contrastes y abandonen toda pretensión vana de una solución militar. Que haya, más bien, un nuevo compromiso de buscar, con valentía y determinación, una solución pacífica a través del diálogo y la negociación entre las partes interesadas con el apoyo unánime de la comunidad internacional”, concluyó el papa Francisco.

Aunque Estados Unidos y Francia parecen decididos a atacar Siria con el pretexto de que el gobierno usó armas de destrucción masiva –químicas–, aunque todavía no se conoce el informe de los expertos de la ONU que visitaron Ghouta, donde supuestamente se usaron, varios de los participantes en el G-20, como el primer ministro italiano Enrico Letta, están convencidos de que la reunión es “la última oportunidad para encontrar una solución negociada para Siria” y evitar la guerra