La ordenación obispal de Jiménez era temporal, según los estatutos de la congregación religiosa, y se había vencido en abril, antes de ser nombrado ministro, explicó Marco Zúñiga quien es presidente de la Asociación Iglesia Luterana Costarricense.

Este argumento no había sido esgrimido por Jiménez cuando la Sala IV acogió un recurso de inconstitucionalidad interpuesto por un ciudadano de apellido Orozco, quien planteó que el nombramiento de Melvin Jiménez como ministro de la Presidencia viola el artículo de la Constitución Política que prohíbe el nombramiento de clérigos en cargos ministeriales.

Este criterio fue avalado en julio pasado por la Procuraduría de la República, ante consulta de la Sala Constitucional.

Por otra parte, Zúñiga señaló que el ordenamiento sacerdotal en la iglesia luterana no reviste el carácter vitalicio y vinculante a un estado particular como ocurre en la iglesia católica, ya que cualquier miembro de la comunidad puede cumplir las labores pastorales de manera temporal y desvincularse posteriormente de esa condición.

El ministro ha solicitado a la Sala IV que tome en consideración este documento para resolver, ya que a su juicio el proceso carece de sentido al no existir el supuesto de su pertenencia al estado clerical.