El elefante tiene una piel muy gruesa, algo indispensable para el político que aun siendo honesto siempre recibirá flechazos. Se dice que los elefantes poseen una memoria extraordinaria y nunca pasan por donde han sufrido daño, precaución necesaria en la política. El elefante tiene grandes los colmillos y la cola pequeña… tener buen colmillo (experiencia) y poca cola que le majen son condiciones esenciales para el político, que ha de dejar una huella profunda a su paso, como hace el paquidermo.

Esta graciosa analogía animó la conferencia impartida por el analista y doctor en Ciencias Políticas Claudio Alpízar Otoya durante la apertura del ciclo lectivo en la Escuela de Planificación y Promoción Social (EPPS), de la Universidad Nacional (UNA).

Alpízar rescató la importancia de la política como negociación, la cual considera que es “la madre de la democracia” ya que nos da la posibilidad de plantear las aspiraciones, pensamientos y ambiciones con un alto grado de libertad. Cuando en una sociedad se practica la negociación se da espacio para la aceptación de las diferencias.

Es claro que siempre existirá la lucha por el poder, algo que se puede observar incluso dentro de las familias, pero si los actores actúan con transparencia y ética se logran consensos que benefician a la mayoría de las personas, afirmó el conferencista.

Sin embargo, en este momento existe una especie de “indigestión” con respecto a la política. Muchas personas no quieren saber de ella, hay desilusión y resistencia a la participación.

Así que uno de los grandes retos de la democracia moderna es rescatar la credibilidad de la política y para ello no basta con el deseo y la buena voluntad de los políticos, en el caso de que les animen tales impulsos.

“Es necesario estar conscientes de que ningún político nos hará felices, la felicidad es una decisión propia, los gobernantes lo que dan es un marco de referencia de buenas políticas públicas”, políticas que deben aprovechar los ciudadanos para realizarse o por las empresas para generar riqueza y empleo, señaló Alpízar.

La mejor forma de retomar credibilidad es ser un buen ciudadano o ciudadana. Ambos, gobernados y gobernantes, deben prepararse para su función y deben estar en conocimiento de lo que pasa en su país y en la comunidad.

En la sociedad moderna, la ciudadanía dispone de muchas herramientas (medios de comunicación, internet, redes sociales) para informarse y ejercer la crítica, con lo cual tiene mucha más incidencia en las decisiones que se toman desde la esfera pública.

Para Alpízar, la política local es uno de esos espacios que pueden ser aprovechados por los ciudadanos para aumentar su incidencia y, en relación con este tema, se refirió a las pasadas elecciones municipales en el país.

¿Los ciudadanos se informaron? ¿Sabían quiénes y cuántos eran los candidatos? ¿Qué acontece en las comunidades?, se preguntó el conferencista.

Es cierto que hace falta mayor institucionalidad y estructuración en los partidos políticos, pero existe también falta de responsabilidad y conciencia por parte de la población.

“Se debe hacer una ruptura con la creencia errónea de que las municipalidades sólo sirven para recoger basura o arreglar los parques”, apuntó.

Las alcaldías no solo pueden invertir recursos para desarrollar obras importantes, sino que también tienen la potestad para negociar los con los ministerios, el Congreso, las instituciones autónomas, para llevar beneficios a sus comunidades, concluyó.