El martes, "cuando me reuní con don Luis Guillermo Solís, por primera vez sentí que ya me iba y sentí un gran alivio", aseguró la mandataria en declaraciones a la Prensa.

Chinchilla dijo que la Presidencia es un cargo que pesa mucho, porque todos los problemas nacionales, tengan que ver o no directamente con la gestión del gobierno, afectan a quienes se encuentran al frente de esa responsabilidad.

"Definitivamente, yo no repito", afirmó cuando fue consultada sobre si eventualmente aspiraría a una reelección futura.

Según estudios realizados por investigadores en ciencias políticas, durante su administración la presidenta Chinchilla enfrentó un promedio de una protesta diaria y al dejar el cargo deja al rojo vivo una huelga de educadores que protestan por la falta de pago de sus salarios.

Sin embargo, la ya casi ex presidenta asegura que su baja popularidad obedece a los ataques constantes que recibió de parte de la prensa.

En sus últimos actos como gobernante, Chinchilla dedicó el jueves a recibir a dignatarios extranjeros que llegaron al país para asistir a la ceremonia de traspaso de poder, entre ellos el Príncipe de Asturias y heredero de la corona española, Felipe de Borbón, quien tamiben hizo una visita de cortesía a Solís.