La propuesta, lanzada con ocasión de celebrarse el Día Mundial del Ambiente, el pasado 5 de junio, consiste en retomar el viejo juego de hacer un anillo con la pajilla que usábamos, como un símbolo de compromiso ambiental, explicó la organización en un comunicado.

“La producción de plásticos a nivel mundial aumenta sin medida, actualmente se consume 1 millón de botellas de plástico desechable por minuto y el 91% de ellas no se reciclan. En el caso de las pajillas, su fabricación dura 1 minuto y tardan hasta 200 años en nuestros mares”, aseguró MarViva.

Lo que buscamos es “promover que el compromiso con nuestros mares no sea de una semana, un mes o un año, sino de toda la vida”, señaló Nash Ugalde, gerente de comunicaciones.

Alberto Quesada, asesor de incidencia política de la fundación, alertó sobre una “moda peligrosa”, que confunde a los consumidores haciéndole creer que algo es biodegradable sin que lo sea, con solo agregar el prefijo “bio” al producto.
“Este tipo de productos solo hacen referencia a la materia prima orgánica, pero al pasar por el proceso de polimerización para convertirse en plástico resulta en un plástico con el mismo impacto negativo en el ambiente”, acotó Quesada.

La contaminación por plásticos afecta la salud animal y humana, así como la calidad del aire, los suelos, los ríos y las aguas. Se estima que hay más de 150 millones de toneladas de desechos plásticos en los océanos y que cada año se suman entre 8 y 13 millones de toneladas más.
Desde hace 4 años, MarViva viene desarrollando un programa de adhesión voluntaria con municipalidades, comercios, restaurantes y supermercados, para reducir el consumo de plástico. En algunos supermercados ya no se dan bolsas de plástico o los mismos cajeros promueven el empaque con cajas de cartón desechadas o con bolsas reutilizables.

No obstante, el gran objetivo es que Costa Rica aprueba una ley más global, porque el problema de contaminación con plásticos es amplio y su parte más visible es la contaminación marina, apuntó Katherin Arroyo, gerente de incidencia política de la organización.

“Es urgente una ley que promueva la disminución del uso, producción y consumo de plásticos desechables como una forma de disminuir su generación, el reciclaje ha probado no ser suficiente, no hay un sistema de gestión de residuos en Costa Rica ni en el mundo que soporte la tendencia de consumo de plásticos desechables que tenemos”, concluyó la activista.