La Bolsa de Israel perdió ayer un 7%. En circunstancias normales, lo que sucede en el parqué de Tel Aviv los domingos -día laborable en Israel- pasa desapercibido. El valor conjunto de las 25 empresas que cotizan en su índice selectivo supera por poco los 87.000 millones de euros, menos de lo que suma la capitalización bursátil de Telefónica y Repsol. Pero la sesión de ayer fue especial. Era la primera tras la rebaja de la calificación de la deuda de Estados Unidos por Standard & Poor's (S&P), en una economía muy vinculada a la primera potencia del mundo. Su caída ayer, que no pudo evitar la suspensión temporal de la sesión, es el mejor indicador de los nervios que reinarán hoy en los mercados de todo el mundo, como también lo son las caídas de las Bolsas Bangladesh, Omán, Emiratos Árabes y Qatar.

Esta noche, las Bolsas asiáticas también han registrado pérdidas. El índice Nikkei de la Bolsa de Tokio, que ya el viernes cayó un 3,72%, abrió con un descenso de 137,80 puntos, el 1,48%. Seúl, por su parte, cae un 1,4%, mientras que la Bolsa de Sydney hace lo propio con un 1,1% y la de Hong Kong, un 2,57%.

Para que llegue la calma, aunque sea aparente, los inversores, los analistas o los corredores de Bolsa, en definitiva, los agentes del mercado, exigen hechos. El viernes un rumor corrió como la pólvora por los parqués. El Banco Central Europeo (BCE) había pedido precio para comprar deuda italiana y española. Bastó para que los mercados aflojaran la presión sobre la prima de riesgo de estos países, que habían marcado nuevos máximos, y para que las Bolsas subieran, momentáneamente eso sí. Hoy los ojos mirarán en la misma dirección. Y ahí hay que enmarcar la intervención "significativa" anticipada anoche el BCE.

De la decisión de Fráncfort, y de lo que el BCE entienda por "significativa" depende en buena medida que esta semana no se convierta en otra Semana de Pasión en pleno agosto. La pasada ya se saldó como la peor desde noviembre de 2008 si se toma como referencia el índice paneuropeo EuroStoxx 600. El índice selectivo español, el Ibex 35, perdió casi el 10% de su valor y cayó hasta los 8.671 puntos, el nivel más bajo desde junio del año pasado.

La decisión de Standard & Poor's de rebajar la calificación de la deuda de Estados Unidos añadió mucha presión al BCE durante el fin de semana. En las últimas semanas, la prima de riesgo de Francia y Bélgica -la diferencia entre los intereses que paga Alemania y el país de referencia por endeudarse- ha marcado máximos históricos desde que el euro está en vigor. Y la decisión de la agencia de calificación es un toque de atención a las economías europeas y a sus Gobiernos, pese a que sus máximos responsables han ratificado la máxima calificación para la deuda francesa.

Los ojos de los mercados también estarán atentos al resultado de la letanía de reuniones, videoconferencias y conversaciones telefónicas que los líderes mundiales y sus ministros de finanzas han mantenido durante el fin de semana, ante la evidencia de que la recuperación económica se ha frenado.