“Con base en amplios estudios científicos, la Sala tuvo por demostrado que esa técnica de pesca provoca serios daños al ambiente marino, debido a la cantidad de fauna marina que incidentalmente es capturada pero no es utilizada, y los efectos negativos en el dominio bentónico de los oceános”, señala un comunicado del Poder Judicial.

“La Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación ha comparado la pesca con redes de arrastre para capturar camarón, con la tala rasa de un bosque. Además, incide negativamente en un desarrollo sostenible democrático puesto que disminuye las posibilidades de pesca de los pescadores artesanales”, agrega la comunicación.

La Sala Constitucional ordenó a Incopesca no otorgar ningún permiso, autorización o licencia nuevos, ni renovar los vencidos, ni tampoco reactivar los inactivos para la pesca de camarón con redes de arrastre de fondo.

Los permisos, autorizaciones y licencias vigentes permanecerán así hasta el vencimiento del plazo otorgado a cada una de ellas, siempre y cuando sus titulares ejerzan la actividad con estricto apego al ordenamiento jurídico y condicionado a que se adopten, si fuera científicamente posible, aquellas tecnologías lo más amigables posibles con el ambiente, bajo supervisión de Incopesca, señala la sentencia.

Los permisos se podrán restaurar en el futuro, mediante una reforma legal, condicionados que se establezca la obligación de utilizar dispositivos especiales para disminuir la captura incidental de otras especies, los cuales son conocidos como “Bycatch Reduction Devices”.

Jorge Arturo Jiménez, director general de la fundación ambientalista MarViva, dijo que “la decisión de la Sala IV es  un paso muy positivo hacia una gestión sostenible de los recursos marinos en nuestro país. Era necesario prohibir este tipo de pesca que destruye los fondos marinos y captura todo su paso, genera un daño ambiental irreparable y pone en riesgo la actividad de las más de 16.000 personas que viven de la pesca artesanal”.

Para los pescadores artesanales, la salida de estas grandes redes de pesca representa una oportunidad para la promoción de artes de pesca responsables en los mares costarricenses, aseguran que “el arrastre nos ha venido afectando directamente pues provoca la sobre-explotación de especies, y destruye las zonas de pesca donde pescan nuestras comunidades.”