El Pontífice, luego del acostumbrado rezo del Angelus, expresó que "un mundo en el que las mujeres son marginadas es un mundo estéril porque las mujeres no solo dan la vida, sino que tienen la capacidad de entender el mundo con otros ojos y de sentir las cosas con corazón más creativo, más paciente y más tierno".

Francisco envío un mensaje de su gratitud a todas aquellas mujeres que día a día construyen una sociedad más humana y acogedora, a las que trabajan en la Iglesia e imparten el Evangelio.