Reflexión necesaria ante Resolución # 1571 -E1- Tribunal Supremo de Elecciones

En ese sentido recordemos que la relación entre la ética y la política, ha sido siempre un tema inevitable, por una razón esencial, ambas al menos en su sentido filosófico, y desde su propia identidad tienen al mismo fin: el bien.

La política desde los tiempos de Aristóteles es considerada el arte del bien común, la ética, carácter y comportamiento atribuible a una comunidad determinada, la acción que persigue un fin. Ese fin es el bien.

El mensaje quedó muy claro: gobernar con el enfoque de “ética punitiva”. Según esta clase de ética, basta el rumor, el supuesto, la denuncia mediática, el morbo para la descalificación, la chota, la satanización de una gestión laboral o hasta de una persona, o sea, más a lo TICO: el efecto pringue, rebote, ensucie! Para posteriormente tomar medidas sancionatorias, represivas, y por ende cortar cabezas!

Esta “ética punitiva” no busca hechos ni entiende razones, no respeta los debidos procesos, a pesar de que estos son una conquista democrática del Estado de Derecho y una garantía individual.

Demás está decir, que esta modalidad tan particular, no contribuye en nada a la corrección de los males que afectan el ejercicio probo de la representación y la función pública, más bien, destruye todos los procesos que a lo largo de la historia de nuestro país, los diferentes sectores políticos han colocado en el escenario del Estado costarricense.

Cuando se decide sancionar, castigar y satanizar sobre cualquier otra base que no sean los hechos probados, tarde o temprano, aparece en el escenario político y cotidiano nuestra sólida institucionalidad democrática, con el fin de poner orden, impartir justicia, y ¿por qué no? hasta de exponer a los responsables de la basureada.

Sin embargo, no podemos ser tan ingenuos y dejar de pensar que este actuar golpea y provoca daño en las personas y en su contexto inmediato. Pero aún golpea más, en el verdadero significado de la Ética Política, que queda a ras del suelo, producto de la pisoteada de unos cuantos.

En este contexto, sin temor a equivocarme, debo decir que la “ética” se convierte en un instrumento dentro de la retórica demagógica y amenazante de los Partidos Políticos, con el firme propósito de expulsar de la arena política a aquellos que atenten contra los intereses propios o particulares.

Dentro de la dignificación del ejercicio político, de la probidad, la transparencia, del buen servicio público y hasta en aras de contribuir a un proceso de mayor gobernabilidad, los Partidos Políticos deben de colocar en el centro de su accionar la verdadera Ética Política.

Los Partidos Políticos deben erradicar la práctica de utilizar la “ética” como un discurso de castigo, de regaño y de censura, por parte de quienes se auto-asignan una posición casi profética, salvadora, dueños de la verdad absoluta y, si nos descuidamos, casi que hasta dueños y señores de un partido político. Pero en aras de no faltar a la verdad… también dueñas y señoras!, porque este mal, no es una práctica exclusiva de los caballeros.

Finalmente es mi interés con esta reflexión, que mi linchamiento público y político, sirva para analizar, comprender, formar opinión, más allá del escándalo y del toque de tambores de guerra! Y que juntos construyamos otras formas de desarrollar el “ejercicio político”, de legislar y gobernar nuestro país. Pasemos la página y cómo dice la canción…saber que se puede…querer que se pueda, quitarse los miedos, sacarlos afuera, pintarse la cara color esperanza!

* Nota: El diputado Morales Zapata participó este lunes en la primera reunión de la fracción completa del PAC, 13 diputados, como Diputado nacional con derechos plenos, acatando la resolución del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) que el viernes 4 de marzo, le restableció todos sus derechos, al tiempo que anuló los acuerdos de la asamblea nacional del Partido Acción Ciudadana para expulsarlo de la asamblea partidaria y de la fracción del PAC en la Asamblea Legislativa.

El TSE resolvió que esos acuerdos carecen de legitimidad, violaron del debido proceso, resolvieron en una materia que en todo caso le correspondía al tribunal de ética del PAC y al TSE.