La empresa, que funciona como un centro de servicios tercerizados (call center) y no como entidad financiera, informó en un comunicado que el cierre se llevará a cabo en el transcurso de los próximos nueve a 12 meses.

"Como resultado de continuas revisiones (de nuestras actividades) procederemos a cerrar nuestros sitios de tecnología y operaciones en San José de Costa Rica", detalló la transnacional, que no dio a conocer en detalle los motivos de su retiro. El proceso se completará en un proceso de entre 9 y 12 meses.

El anuncio se produjo horas después de que el Intel anunciara el cierre parcial de su planta en Costa Rica, donde serán despedidos 1.500 empleados.

En total, ambas empresas dejarán cesantes a unos 2.900 trabajadores costarricenses en un momento difícil debido a la falta de vitalidad de la economía y  al elevado porcentaje de desempleo que afronta el país, cercano al 10%.

Aunque la noticia del retiro de Intel ya se venía filtrando en diferentes medios de comunicación, el anuncio oficial se produce dos días después de las elecciones en que Luis Guillermo Solís obtuvo una aplastante victoria.

Ninguna de las dos empresas ha relacionado su decisión con los acontecimientos políticos del país, pero la coincidencia llamó la atención de los ciudadanos en general.

En el caso de Bank of America, el retiro solo tiene impacto a nivel de empleo; en lo referente a Intel también afectará las exportaciones del país, ya que las ventas de esas compañía han representado cerca del 20% del total.