Después de un largo proceso que les llevó años de discusión y negociaciones, los diputados aprobaron el expediente 17777 para regular este tipo de estudios.

La iniciativa obliga al Estado a garantizar los derechos y la seguridad de los  involucrados en la actividad, velar por el cumplimiento de las normas éticas que orienten la investigación en seres humanos y establecer estrictos mecanismos de regulación.

Además, se crea el Consejo Nacional de Investigación en Salud,  “CONIS”, como un órgano independiente, multidisciplinario, de carácter ético, técnico y científico, adscrito al Ministerio de Salud que regulara dicha materia, se establece especial cuidado a personas con alguna discapacidad mujeres embarazadas y se establece un capítulo de sanciones.

La diputada de Acción Ciudadana, María Eugenia Venegas Renault, dijo estar satisfecha pero advirtió que aún quedan temas sensibles sin resolver de manera adecuada.

“Yo tengo la esperanza de que a través del reglamento se pueda meter en cintura la práctica de la investigación biomédicas en nuestro país, porque de un lado existen los profesionales de la salud responsables y respetuosos pero del otro, hay grupos que se ha dedicado a reclutar médicos y han hecho de la necesidad de la gente un negocio muy jugoso” aseguró.

La Ley de investigación biomédica no regula todo lo que hay que regular pero tengo la esperanza de que esto se logre mediante el reglamento a la Ley, aseveró Venegas Renault.

Por su parte la congresista de la Unidad Socialcristiana Gloria Bejarano, dijo que este proyecto es una necesidad para gran cantidad de personas que necesitan tratamientos alternos y sostuvo que el voto del Plenario, de este lunes, es muy importante porque permite reactivar las investigaciones en el país.

Bejarano agregó que la paralización hace cuatro años de las investigaciones médicas le ha causado al país grandes pérdidas, principalmente, por la fuga de cerebros de científicos que se vieron obligados a emigrar porque perdieron su trabajo.

La diputada del PUSC, recordó que desde los tiempos del doctor Clorito Picado, Costa Rica fue un país pionero en las investigaciones médicas, un camino que nunca debió haber abandonado.