Ciudad de Panamá. Las cumbres de Jefes de gobierno suelen estar rodeadas por un aura de “cosa prevista” pero la Cumbre de las Américas Panamá 2015, la última a la que asistirá Barack Obama, podría romper el molde y generar cambios significativos en las relaciones de los países del continente, hacia una agenda conjunta o profundizando las diferencias, según se logren los consensos sobre varios temas clave.

El bloque suramericano había puesto sobre la mesa la posibilidad de no asistir a Panamá si Cuba volvía a ser excluida, la advertencia quedó planteada desde los primeros momentos de la VI Cumbre realizada en Cartagena de Indias, en abril de 2012.

A pocas horas del inicio de la Cumbre panameña, el encuentro previsto entre los presidentes Obama (EEUU) y Raúl Castro (Cuba), ya es considerado un hito histórico mundial tras medio siglo de ruptura en las relaciones de ambos países.

La prensa mundial está destacando el acelerado proceso para la restauración de relaciones diplomáticas plenas de las dos naciones y es en Panamá donde se espera que se dé el apretón de manos de ambos gobernantes.

“No se sabe si en la tradicional guayabera, popular camisilla que comparten panameños y cubanos, o en el traje de gala que obliga la cena de inauguración del encuentro, pero Obama y Castro estrenarán esta nueva etapa de su política de acercamiento, en suelo panameño” dice el diario La Estrella de Panamá.

El otro, que ya se anticipó, es la flexibilización de la posición de Estados Unidos sobre Venezuela.

El decreto de Obama contra Venezuela (en marzo pasado) enardeció los ánimos de las naciones de la Unasur y otros países Latinoamericanos y cargó de tensión las semanas previas al encuentro, ante lo cual, el presidente anfitrión, Juan Carlos Varela, reaccionó diciendo que aspiraba a que la cita de Panamá sea reconocida como “la Cumbre del diálogo” y convocó a gobernantes y delegados, a honrar este compromiso.

La primera señal de un cambio en EEUU y Venezuela, recibida con entusiasmo en la capital panameña, fueron las declaraciones de una alta fuente de la Casa Blanca a la agencia española de noticias EFE, en que afirmó que “Venezuela no constituye una amenaza para Estados Unidos” para atenuar los efectos de la medida ante “un posible encuentro” entre los presidentes Obama y Nicolás Maduro en la Cumbre de las Américas.

"Estados Unidos no cree que Venezuela represente alguna amenaza para su seguridad", dijo Ben Rhodes, miembro del Consejo de Seguridad Nacional (CSN), en referencia a la orden ejecutiva de Obama mediante la cual se aplicó sanciones contra funcionarios venezolanos, según consigna la agencia española de noticias.

Rhodes aseguró que “se trató apenas de una fórmula burocrática” que “justificaba las sanciones” contra diplomáticos al plantear que la situación interna de Venezuela representaba una "amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad estadounidense”. Según funcionarios de ese país realmente no se tenía un “programa hostil” contra Venezuela, lo que deja muy mal paradas las consecuencias de esa medida contra el gobierno de Maduro.

El presidente venezolano hizo su parte al declarar a la prensa, el fin de semana, que su país “está listo para un diálogo con los Estados Unidos”.

"Venezuela está lista para un diálogo en base al respeto y a los términos de igualdad entre los estados, con el gobierno del presidente Barack Obama” adelantó Maduro quien advirtió que este diálogo solo puede darse “en un marco de respeto”.

Un "sitio" a la Ciudad

A pesar de los cambios a los que se ha visto obligado EEUU en las relaciones con sus vecinos latinoamericanos, la potencia del norte no ha tenido ningún reparo en imponer su sello a la seguridad de la cita continental.

El gobierno panameño informó que más de centenar de agentes del servicio secreto y un arsenal de armas de los Estados Unidos fueron desplegados por la ciudad de Panamá, sumandose a casi un millar de agentes de seguridad y policiales panameños.

Este martes un portaaviones de la armada norteamericana se ubicó en la Bahía de Panamá, frente al sector de la cuidad donde se va a desplazar Obama y el avión Hércules que trajo el contingente de seguridad y el automóvil en que se movilizará el mandatario, conocido como “la bestia”, permanece en el aeropuerto de Tocumen.

En la capital panameña y en el Centro de Convenciones Atlapa, escenario de la Cumbre de las Américas 2015, este viernes y sábado, se aplican fuertes medidas de seguridad y cientos de agentes policiales patrullan la zona.

La agenda de Obama incluye reuniones bilaterales con los presidentes de Panamá, Juan Carlos Varela, de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, de Uruguay, Tabaré Vásquez, y con Chile que será el único país que no estará representado por su presidenta Michelle Bachelet, quien anunció que no viaja a Panamá debido a la emergencia por inundaciones.

La VII Cumbre de las Américas reúne por primera vez en 20 años a los representantes de todos los países del continente agrupados en la Organización de Estados Americanos (OEA).

Los Foros

Los cuatro foros que se realizan en el marco de la Cumbre son un aporte de la organización panameña a las agendas de los presidentes ya que se aprobarán documentos sobre temas de juventud, sociales, empresariales y de rectores cuyas recomendaciones serán presentadas en la reunión plenaria de los Mandatarios y deberán tomarse en cuenta en la denominada Declaración o Mandato de Panamá, que la cancillería panameña espera sea vinculante. La Cumbre continental ha convocado también voces disidentes y todas se oirán en la plenaria.