La burbuja agroalimentaria. El sistema financiero global está regido por los mercados de valores y la especulación. En la bolsa de valores el componente ficticio y especulativo es 30 veces más grande que la economía real. Entiéndase por economía real la de la producción e intercambio de bienes y servicios (donde encontramos la producción de alimentos). Es decir, el mercado financiero transa 30 veces más de lo que se produce realmente en este momento y los mercados financieros siguen inflando burbujas. En esta enorme especulación financiera, los alimentos y la tierra son de los bienes más cotizados.

Los investigadores Stefania Vitali, Stefano Battiston y James Glattfelderen, de la Universidad de Zurich, describieron que la concentración del poder económico está llegando a niveles nunca antes vividos1, al mostrar que solamente 147 corporaciones transnacionales controlan 40% del volumen de las transacciones monetarias de todas las transnacionales a nivel global. Dentro de las 147 transnacionales Walton Enterprises LLC está posicionado en el lugar décimo quinto de la cúpula empresarial de hiper-concentración de los negocios. Walton Enterprises LLC es la firma de inversiones de la familia estadounidense Walton, dueña de Walmart. En las 14 firmas superiores a Walton, todas son compañías financieras o bancos, JP Morgan, Merrill Lynch, Deutsche Bank, AXA. Es decir Walmart es parte del mercado financiero y especulativo.

Al mismo tiempo en que esta multinacional anunció la apertura de una nueva megabodega de almacenamiento y distribución en el Coyol de Alajuela, su casa matriz en Arkansas reportó utilidades por más de 3 mil 784 millones de dólares en el primer semestre de 2013, mientras que el año pasado, obtuvo ganancias por más de 469 mil 200 millones de dólares, convirtiéndose así en la multinacional estadounidense con mayores ganancias en 2012. Walmart estuvo por encima de todas las empresas del sector energético y petrolero tales como ExxonMobil, Chevron Corp, Valero Energy Corp. y Phillips 66.

Walmart a juicio por corrupción y misoginia. Al mismo tiempo que la transnacional logró estos triunfos financieros, es juzgada por corrupción y tráfico de influencias. Se demostró que Walmart México y Centroamérica (la misma división instalada en Costa Rica) pagó más de 24 millones de dólares en sobornos a funcionarios públicos mexicanos2 para construir una bodega en Teotihuacán sobre territorios declarados patrimonio cultural, aun pasando sobre el derecho de los pueblos indígenas. Lo anterior lo constató el periodista del New York Times y Premio Pulitzer, David Barstow3 el año anterior cuando analizó esta campaña de sobornos.

Pero la afamada corporación no sólo es señalada por sus altos grados de corrupción, sino también por el maltrato hacia sus empleados, especialmente mujeres. Según menciona el sitio web walmartclass.com: en 2011, alrededor de un 1 millón 600 mil empleadas de Walmart tomaron acciones legales contra la transnacional y fueron a juicio por discriminación sexual y abusos4 ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos, convirtiéndose en la demanda colectiva más grande contra una corporación en la historia.

Para seguir sumando a la lista, es de conocimiento público que a quienes dirigen Walmart les molesta —e intentan impedir— la unión de los y las trabajadoras. En el 2008, Carol Prier de Humans Right Watch escribió:

valiéndose de tácticas antisindicales que en gran medida se ajustan a la legislación estadounidense, Wal-Mart a menudo comienza creando un ambiente hostil a la formación de sindicatos desde el momento en que los trabajadores y los gerentes son contratados. La compañía utiliza sesiones de capacitación, videos y otros medios para adoctrinar a sus empleados con la idea de que los sindicatos son perjudiciales para ellos y para la compañía. Wal-Mart brinda a los gerentes instrucciones explícitas acerca de cómo evitar la formación de sindicatos, muchas de las cuales forman parte de la “Caja de Herramientas Gerenciales,” una guía explicativa para los gerentes sobre “cómo permanecer libres de sindicatos en el caso de que los líderes sindicales elijan su establecimiento como el próximo blanco.”

En abril del presente año el sindicato mundial UNI-Global Union, que afilia a más de 20 millones de trabajadores del sector servicios de 140 países, junto con el Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical (CILAS por sus siglas) en México, anunciaron que se pondrá en marcha una red social y una campaña internacional para demandar que la empresa Walmart cumpla con la ley de los países en los que se establezca, empezando por México. Eduardo Pérez de San Román, de la UNI-Global Union, expresó su preocupación ya que mantiene la política de negación de la libertad sindical, impidiendo la organización de sus trabajadores.

El Monopolio. Gracias al poder económico y su alianzas con sectores políticos, esta corporación logra burlar leyes de todo tipo teniendo la capacidad, casi ilimitada, de abrir supermercados. Con esto pone en peligro a negocios minoristas así como al sector agrícola de pequeña escala. En Estados Unidos, según la Universidad Estatal de Iowa, debido a la política agresiva de precios que Wal-Mart establece cuando abre, el efecto económico se siente hasta 32 kilómetros a la redonda5. Otro estudio de la Universidad de Dartmouth afirma que una típica tienda Wal-Mart crea 140 empleos en la comunidad donde se establece, pero a costa de destruir 230 empleos mejor pagados.6

¿Qué encontraríamos si investigáramos en Costa Rica? Desde 2009 esta transnacional entró a nuestro país de forma oficial y anunció con bombos y platillos la compra de la Cadena de Supermercados Unidos. Ya para el 2010 tenía 173 locales bajo los nombres de Más X Menos, Palí, MaxiPalí y Walmart, equivalente al 53% de los supermercados de todo el país. En el 2013 se contabilizaron alrededor de 200 supermercados abiertos propiedad de esta corporación.

Esta concentración de la distribución de alimentos se hace cotidiana gracias a los publi-reportajes que semanalmente resaltan en los titulares de la mayoría de medios de prensa. Nos disfrazan constantemente publicidad en forma de noticias, encontrando pocas veces análisis serios de cómo se ha modificado nuestra vida, en materia agroalimentaria, posterior a la entrada de Walmart al país.

Desde la experiencia de comercio solidario La Troja Ecologista hemos conocido testimonios en forma directa de mujeres productoras que narran las humillaciones sufridas al intentar vender sus productos a Walmart. Lo que menos le interesa a cualquier transnacional de este tipo es el desarrollo local. Ya que las corporaciones como Walmart las mueve la avaricia, la sed de ganar más y más a toda costa, incluso por encima de la dignidad de las personas. La próxima vez piense dos veces lo que se esconde bajo ese chalequito azul que anuncia: “¡Estamos para servirle!”

En lugar de acercarnos a quienes producen nuestros alimentos, Walmart nos aleja cada vez más de la realidad del campo, vendiéndonos la idea de se puede comprar “la” felicidad. Un modelo de comercialización basado en la explotación ambiental, de género, y de los y las trabajadoras del campo. Es por esto que urge construir alternativas a este modelo depredador.

Por eso, desde La Troja Ecologista apostamos a un consumo politizado y consciente, con conocimiento de quiénes lo producen. Un intercambio más directo entre campo y la cuidad. Alimentos generados dignamente por personas que respetan la riqueza cultural y biológica de nuestro país.

  1. Vitali S, Glattfelder JB, Battiston S (2011) The Network of Global Corporate Control. PLoS ONE 6(10): e25995. doi:10.1371/journal.pone.0025995
  2. http://sipse.com/mundo/costara-millones-a-walmart-aclarar-casos-de-corrupcion-23182.html
  3. http://www.estrategiaynegocios.net/blog/2013/04/15/pulitzer-para-reportaje-que-retrato-corrupcion-de-walmart-en-mexico/
  4. http://www.hrw.org/en/reports/2007/04/30/discounting-rights
  5. http://www.compromisoempresarial.com/actualidad/2006/03/wal-mart-fangel-o-demonio/
  6. http://www.jornada.unam.mx/2013/04/24/economia/033n3eco