El pronunciamiento fue emitido por el Centro de Investigación en Comunicación (CICOM), Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva (ECCC) y el Programa de Posgrado en Comunicación (PPC), de la Universidad de Costa Rica.

En días pasados se han generado críticas de sectores amplios de la ciudadanía sobre la forma en que los medios se refieren a la violencia contra las mujeres, especialmente en relación con casos de femicidio. La manera en que se narra la violencia contra las mujeres moldea la opinión de la sociedad sobre el problema. De esta manera, contribuye con su normalización, o bien con su erradicación.

Cuando los medios de comunicación usan frases como “andaba en la calle muy tarde” o “sola”, cuando hacen referencia al tipo de ropa que usaba la víctima, o a sus hábitos o relaciones como justificante de la violencia, revictimizan a las mujeres. Los medios también violentan cuando dan un tratamiento sensacionalista, efectista, a historias dolorosas de violencia y femicidio; cuando reducen un problema social tan grave como la violencia contra las mujeres a un simple suceso, a casos individuales y desconectados entre sí.

También cuando invisibilizan las voces de instancias y organizaciones sociales que conocen el problema y pueden aportar en el abordaje periodístico, o cuando reproducen imágenes que cosifican a las mujeres; cuando reproducen una y otra vez estereotipos de género, etiquetas y eufemismos para referirse a las personas, ya sea en las noticias, los anuncios o la ficción, los medios y las plataformas digitales; cuando las realidades de las mujeres son representadas de manera sesgada como víctimas y no como mujeres con historia más allá del acto violento, culpabilizándolas de la violencia que reciben de manos de parejas, exparejas o desconocidos o mitigando la responsabilidad de quien cometió el femicidio.

Todo esto es violencia mediática, que contribuye a reproducir la violencia contra las mujeres pero que constituye en sí misma una forma de violencia que también destruye la vida de las mujeres.

Desde nuestros espacios de investigación y docencia, reconocemos la necesidad de robustecer la formación en derechos humanos en general y los derechos de las mujeres en particular y asumimos el desafío de participar activamente en la construcción de una sociedad libre de violencia, temas en los que hemos venido trabajando sistemáticamente en los últimos años.

Reconocemos los esfuerzos de algunos medios en este sentido e instamos a los demás a enfrentar también este reto. Su rol es estratégico e indispensable. Las expresiones de repudio social al abordaje amarillista y sensacionalista de algunos abordajes noticiosos, da cuenta de una ciudadanía cada vez más crítica de los medios, que espera el ejercicio profesional del periodismo y que no desconoce que los medios de comunicación son actores políticos y sociales. El público lo exige, la sociedad lo demanda.

Desde nuestros espacios instamos a que las instituciones formadoras como empresas de comunicación dialoguemos y generemos estrategias conjuntas para propiciar la producción de comunicación que sea inclusiva, con perspectiva de derechos humanos y que reconozca y defienda los derechos de las mujeres a vivir una vida libre de violencia.

Centro de Investigación en Comunicación, Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva, Programa de Posgrado en Comunicación.