En declaraciones al programa Siete Días, de Canal 7, el candidato dijo que las afirmaciones hechas por él cuando presentó la renuncia hace menos de una semana, fueron hechas con la intención de unir al partido, y que eso fue lo que logró.

El pasado jueves, Hernández anunció se renuncia a la candidatura presidencial afirmando que ya no soportaba que le apuñalearan por la espalda.

Acusó a dirigentes de la agrupación, cuyos nombres no mencionó directamente, incluidos candidatos a diputados, de boicotear su campaña pidiéndole a la gente de los pueblos que no votaran por él.

Dijo que el partido estaba lleno de envidias, intrigas y traición, entre otros vicios.

El sábado dijo que retornaba a la lucha bajo la condición de que renunciara en pleno la dirigencia del partido, pero el lunes quedó claro que ninguno de los miembros del Comité Ejecutivo, ni el presidente, ni el secretario general presentarían la renuncia.

“Cuando utilicé esas palabras (traición, intriga, envidias, etc.), no solo me refería a gente socialcristiana, sino a gente que entra a las redes y hace comentarios en las calles, y que han sacado muchas historias que no son ciertas”, dijo Hernández al programa televisivo.

“En el momento que eso ocurrió (la denuncia) el partido se unió, que es lo que en este momento me interesa”, manifestó Hernández.

Sobre la decisión de los dirigentes del PUSC de no acceder a su petición de renuncia, dijo que no se trató de una “exigencia”, sino de una negociación.

“Cuando uno negocia puede que uno pierda en varios aspectos”, admitió.

Finalmente, el candidato del PUSC dijo que no dará a conocer los nombres de las personas que le “apuñalearon por la espalda” para “no satisfacer “el morbo de las personas”.