El terror yihadista de esta negra semana en Francia, con cuatro acciones armadas en 72 horas que han costado la vida al menos a 20 personas en París y sus alrededores, ha situado al país ante el peor de sus escenarios. En un Estado con cinco millones de musulmanes y con el ultraderechista y xenófobo Frente Nacional en auge, los atentados han mostrado que la unidad política buscada por el presidente, François Hollande, se resquebraja ante una violencia con tintes de origen religioso. La policía ha puesto este viernes punto y aparte a esta ola de sangre matando a tres terroristas en una doble operación que también ha costado la vida a varios rehenes. Pero no es el punto final. “Francia no ha terminado con las amenazas”, ha señalado anoche con solemnidad Hollande.

Un grupo de terroristas conectado y dividido en dos comandos ha sumido en la angustia y el miedo a un país en alerta máxima, que ha visto concretarse esas amenazas que le venía lanzando el islamismo radical. Fuerzas especiales han cercado y matado a media tarde a los tres terroristas, pero en una de las dos operaciones, de clara intención antisemita, también han muerto cuatro rehenes. Los asesinos abatidos son los dos presuntos autores de la matanza en la revista Charlie Hebdo el miércoles y el supuesto asesino de una joven policía municipal al día siguiente en París.

La tensa jornada de este viernes se ha iniciado con la localización de los hermanos Chérif y Said Kouachi, de 32 y 34 años respectivamente, a poco más de 30 kilómetros al noreste de París. 80.000 miembros de las fuerzas de seguridad perseguían desde el día anterior a los presuntos autores de los 12 asesinatos enCharlie Hebdo. Chérif fue condenado en 2008 a tres años de cárcel por pertenecer a una célula de captación de yihadistas para Al Qaeda en Irak. Su hermano mayor, según ha asegurado este viernes la policía, recibió entrenamiento militar por parte de esa misma organización en Yemen. Durante la matanza en Charlie Hebdo, ambos mostraron una gran frialdad y un buen manejo de los Kalásnikov que portaban.

Los hermanos fueron identificados el jueves por la tarde en una gasolinera de la N-2, al norte de París. Este viernes, a primera hora, han robado un Peugeot 206 cerca de esa misma carretera y a las 9.00 han mantenido un intercambio de disparos con la policía en un control de Dammartin-en-Goële, a poco más de 40 kilómetros de la capital francesa.

Los dos terroristas se han dirigido entonces a una zona industrial de esa localidad. Se han encerrado junto a un empleado tomado como rehén en la imprenta CTD Creation Tendance Decouvert. La policía acordonó la zona durante todo el día. Se ha impedido la salida de los escolares de los colegios y media docena de helicópteros vigilaban cualquier movimiento.

A media mañana, difundió un dato que ha hecho saltar nuevas alarmas. El autor de los disparos que el jueves por la mañana acabó en París con la vida de una policía municipal de 26 años tenía “conexiones” con Chérif Kouachi. Este tercer hombre mató a sangre fría a la agente tras un pequeño accidente de tráfico en Montrouge, al este de París. “La investigación para localizarle avanza a buen ritmo”, ha confiado el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, a media mañana del viernes.

Apenas dos horas después, en torno a la una de la tarde, un individuo armado con dos fusiles Kalásnikov penetraba en una tienda de comida judía llamada Hyper Cacher, situada en el número 23 de la avenida Vincennes, al este de la capital y se encerraba con al menos media docena de personas. La policía ha tardado poco en identificar al asaltante: era el mismo que había asesinado a la agente municipal.

Su nombre, Amedy Coulibaly, de 32 años. Tenía diversos antecedentes. El más importante, por haber participado en el frustrado intento de evasión de un artificiero del GIA argelino (Grupo Islamista Armado) encarcelado en París.

 Condenado a cinco años por este asunto, salió de la cárcel en marzo de 2014 y fue obligado a llevar un brazalete electrónico hasta mediados de mayo. Chérif Koauchi, un violento antisemita, según Cazeneuve, había sido investigado por los jueces por su implicación en ese mismo caso, aunque su causa fue archivada. Por eso, la policía anunció con rotundidad que había “conexiones” entre Coulibaly y Chérif.

Ahora ha comprobado que, además, ambos mantenían contactos regulares. La policía también buscaba esta semana a Hayat Boumeddiene, de 26 años, compañera de Coulibay. La cadena de televisión BFM ha asegurado pasadas las 19.30 que sus periodistas habían estado en contacto con los terroristas en ambos escenarios. Chérif Kouachi ha dicho a los informadores que él pertenecía Al Qaeda en Yemen y que le financiaba el imán Anuar al Aulaki. Cuenta BFM que, a las 15.00, ha sido Coulibaly quien ha contactado por teléfono con la cadena para decir que pertenecía al Estado Islámico y que actuaba “sincronizado” con Chérif Kouachi. En uno de los contactos con la cadena, el teléfono de la imprenta ha quedado descolgado y se han podido escuchar muchos comentarios de los terroristas.

Ha sido esa probable coordinación o sincronización entre ambas acciones terroristas la que ha originado que también el doble asalto policial a ambos lugares, distantes 43 kilómetros —Dammartin-en-Goële y la avenida Vincennes en París—, se desencadenara a la misma hora, al filo de las cinco y diez de la tarde.

Cuatro fuertes explosiones han precedido el ataque en París. Mientras se desarrollaba la operación en la capital, la policía ya ha informado de que los dos terroristas refugiados en la imprenta acababan de morir por disparos de los agentes, mientras el rehén resultaba liberado. Solo un policía ha resultado herido. En la tienda kosher, el drama ha tenido peores consecuencias. Ha muerto el terrorista, pero también cuatro de los rehenes, según las autoridades.

El ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, ha sugerido esta noche que el cúmulo de actos terroristas, “que ha demostrado la dimensión del desafío y la brutalidad de estos terroristas”, era tan temido como esperado. “Por eso, habíamos reorganizado la dirección general de seguridad interior”, ha señalado. Ni él ni el resto de franceses creen haber puesto punto final. “Nos mantenemos vigilantes”.

A última hora de la jornada, Hollande, que anunció su participación en la gran manifestación del domingo en París a la que también acudirán jefes de Estado de y Gobiernos europeos, ha llamado una vez más a “la vigilancia, la unidad y la movilización”. “Saldremos más fuertes”, ha asegurado. “Aún podemos sufrir más ataques”, ha advertido su primer ministro, Manuel Valls. “Estamos haciendo frente a un desafío terrorista sin precedentes”.