La recurrente alegó que se sintió ultrajada emocional y psicológicamente “porque debió soportar la presencia de estudiantes de medicina, misceláneos y personal masculino de cocina, que circulaban por todos los salones” en los que se encontraban las mujeres desnudas por estar en momentos labores de parto.

“El tribunal constitucional reconoce que los hechos denunciados encajan dentro de lo que modernamente se ha determinado el derecho contra la  ‘violencia obstétrica’, como una forma de violencia de género y en general, de violación a los derechos humanos”, señala un comunicado de la Sala IV.

“El respeto a este derecho se refiere a que nadie debe ser lesionado o agredido físicamente, ni ser víctima de daños mentales o morales que le impidan conservar su estabilidad psicológica o emocional; igualmente dicha normativa tutela el derecho a la honra y al reconocimiento de la dignidad”, agrega la sentencia.

La Sala aclaró que la decisión no implica cambios en el personal, sino en los procedimientos para proteger la dignidad de las mujeres cuando están ante cierto tipo de procedimientos que requieren respeto a su pudor.

“Al declarar con lugar el recurso la Sala no solo advierte que no se deberá recurrir nuevamente en los hechos denunciados, sino que se deberán tomar medidas preventivas que aseguren tal propósito, las cuales deben estar referidas al personal que no realice funciones médicas, siempre y cuando no se afecte la prestación del servicio de salud, si existiera la necesidad de contar con la colaboración de personal masculino no médico”, concluye el fallo.