Cientos de mujeres reclamaron su derecho a vivir sin miedo y sin violencia, la marcha duró varias horas y continúo con un concierto al promediar la tarde en la Plaza de la Democracia. (F: AChM)

El Parque Central era un mosaico de mujeres que iban llegando, se sacaban fotografías, compartían escarchas moradas y verdes, se encontraban y pintaban sus cartulinas. Pasadas las 10:40 arrancó la marcha de amigas, compañeras de trabajo, de la u, madres con sus hijas, familias con niños y niñas pequeños, parejas, chicas con sus perros, las cirqueras, las encapuchadas, las de la batucada feminista y tantas otras.

“Que tiemblen, que tiemblen, que tiemblen los machistas, que América Latina será toda feminista” y “El Estado opresor es un macho violador” eran algunas de las consignas. «Dejen de secuestrarnos», se leía en la manta de unas jóvenes, durante la Marcha del 8M en San José.

Una de las jóvenes que tomó el micrófono lo resumió: “el espacio público, que históricamente ha sido masculino, hoy es nuestro, entonces hay que hacerse sentir, con alegre rebeldía, que se escuche la rabia pero también toda esta ilusión y este amor que nos acompaña al estar a la par de nuestras compañeras, nuestras amigas, nuestras hermanas, nuestras mamás”.

Mónica Isabel González Lizano vino de Grecia y mostraba una pintura de una mujer. “Vengo por la mujer indígena del país; he presenciado violencia obstétrica hacia la mujer indígena y eso me mueve hacia ellas”. “Es importante este día para hacer conciencia sobre todo lo que se viene dando, para que las mujeres nos unamos y haya sororidad entre nosotras, aquí estamos levantándonos y saliendo adelante, yo tengo hijas y no me gustaría que en el futuro mis hijas pasen por una situación difícil y que sientan que no tienen ayuda”.

Contra toda forma de dominación e injusticia, en protesta por las violaciones y femicidios, y en un reclamo masivo por el derecho a vivir libres y sin miedo, la marcha bajaba hacia la Plaza de la Democracia.

“No es no, te dije que no, ¿qué parte no entendiste, la ene o la o?”, “señor, señora, no sea indiferente, se mata a las mujeres en la cara de la gente” y “nosotras parimos, nosotras decidimos”, gritaban.

En un momento los parlantes dejaban salir a Ivy Queen con su “Yo quiero bailar” y el reguetón inundó todo.

“Camino a casa quiero ser libre; no valiente”

Las agresiones sexuales, los femicidios, los intentos de secuestro y las desapariciones de mujeres siguen siendo registrados y los crímenes aberrantes continúan en la impunidad, dijeron las manifestantes.

Tamara Montero, de 22 años, comentó: “Solo nos mandan a ser precavidas pero no hacen nada para que tengamos libertad; no es justo que por ser mujeres seamos nosotras las que tengamos que estar haciendo esto. Es preocupante, da miedo, es frustrante tener que andar siempre cuidándonos, hacer grupos de whatsapp, estar avisando. Es complicado porque uno siempre toma esas previsiones desde que es muy pequeña, cuando se lo van metiendo las mamás”.

Génesis Ramírez y Allison Segura, ambas de 21 años, vinieron de Cartago. Génesis dijo que ya no salía sola en la noche. “a mí me gusta mucho correr y dejo de correr a las seis de la tarde porque me da mucho miedo salir y que simplemente le estén gritando cosas a uno en la calle porque es desgastante”.

Con respecto a las herramientas aprendidas para cuidarse o prevenir una agresión sexual, Allison dijo que “el único medio por el que he recibido esos consejos es en redes sociales y con lo que ponen en facebook o en twitter, pero no en la televisión, ni en la universidad”.

Para estas dos jóvenes esta era su primera marcha del 8 de marzo.