Hernández había adelantado también que “nos veremos en los tribunales internacionales” a los que los sindicatos costarricenses recurrirán para dirimir una ley que eliminó la legislación laboral vigente en el país por más de 70 años y una seria de principios Constitucionales que socaban el Estado Social y Democrático de Derecho, así como los contenidos en el Código de Trabajo como el derecho a huelga, negociación de convenciones colectivas, la jornada laboral de ocho horas entre otros igual de importantes.

A continuación su análisis:

Por Manuel Hernández 

El Estado Social y Democrático quedó derrumbado por políticos y Magistrados. En el siglo pasado, las democracias fueron derribadas con acciones militares y golpes de Estado.

En Guatemala, Chile, Argentina, Brasil, República Dominicana, la derrocaron con violentos golpes de Estado, que nos dejaron miles de compatriotas latinoamericanos muertos y desaparecidos.

Pero, modernamente, afirma The New York Times, las democracias se han derrumbado mayoritariamente, no con golpes violentos, sino a través de un deslizamiento gradual hacia el autoritarismo.

Nuestra democracia, la de la Suiza centroamericana, que aunque ciertamente nunca fue perfecta, radicada en la Constitución de 1949, resultado de una dolorosa guerra civil, la derrumbaron políticos y Magistrados, de manera motorizada, en menos de los últimos 4 años.

Esta subversión de la institucionalidad democrática, se fraguó a merced de un poderoso y autoritario tridente legislativo: Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas (2018), la regresiva Ley Antihuelgas (2020), y para coronar esta vorágine neoliberal, la Ley Marco de Empleo Público (2022), que, en definitiva, dinamitó nuestro diseño constitucional.

Nuestro mayor desafío, ahora más que nunca, es recuperar el Estado Social y Democrático.