El documento denominado “Medición de la movilidad internacional de los trabajadores especializados”, realizado por Frédéric Docquier y Abdeslam Marfouk, muestra por una parte que el país ocupó hasta el año 2000 el noveno lugar en el índice de países con mayores tasas de emigración de trabajadores con estudios superiores, con un 31.5%. La cifra es levemente menor al 32.9% de la población salvadoreña con una preparación mayor al bachillerato que decidió salir del país en 1990.

Adicionalmente, el documento señala que el 53.6% de los salvadoreños con preparación de bachiller optó por irse en el año 2000, lo cual representó un incremento frente al 38.5% de personas con este mismo nivel de preparación que emigró en 1990. Si se suma la tasa de migrantes con estudios de bachillerato y universitarios hasta principios de siglo, se obtiene el 85% antes mencionado.

“¿Qué es lo que está sucediendo? Que los que nos quedamos probablemente tenemos menor productividad laboral que los que se están yendo (…) son gente innovadora que está tomando decisiones en el corto plazo y también, riesgos”, explicó el funcionario.

Ante este escenario, Cabrera recordó que deben existir apuestas por la formación de capital humano, así como inversión en innovación, tecnología y una política agresiva de empleo.

“Lo que debemos hacer es transformar este modelo a un modelo donde empecemos a generar empleo de calidad, donde el mercado laboral no se defina por las fuerzas del mercado, sino por las fuerzas de la productividad laboral y donde los trabajadores empiecen a decidir sobre los salarios que se les asignan”, indicó.

Un análisis presentado anteriormente por el funcionario y que puede ser consultado en su sitio Web añade que los costos estimados por la “fuga de cerebros” en el Producto Interno Bruto (PIB) del país entre 1980 y 2009 son de 7.3% por la migración de personas con educación secundaria y de 3.8% por quienes poseen estudios superiores. Si se añade una estimación del gasto público en educación, el impacto conjunto de estos dos rubros de educación es de hasta 11.8% en el PIB.

“Los ingresos promedio de remesas en el período 1980-2009 son 11% del PIB mientras que los costos estimados por la fuga de cerebros de nuestra economía oscilan entre 4.0% y 7.8% que alcanza un 11.8% por lo que presentamos una pérdida neta por las migraciones. Si persisten estas altas tasas de migración, continuará afectando la acumulación de capital humano y el desarrollo económico”, añade el análisis.

El funcionario compartió estos datos durante la realización del foro “Lento crecimiento, pobreza y subdesarrollo”, realizado por la Asociación para el Desarrollo Económico y Social de El Salvador (ADESES), y en el cual se discutieron los factores que impiden un mayor crecimiento del país.

El impacto de las migraciones y la entrada de remesas sobre la pobreza fueron abordados por el analista y exministro de Economía, Héctor Dada Hirezi. Durante su ponencia, el economista mencionó que la reducción de la pobreza extrema y relativa reportada en los últimos años en la Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples (EHPM) tiene su explicación en estos dos factores.

“Hay un factor que explica el fenómeno y tenemos que verlo adecuadamente, no son las fuerzas del mercado. Este país exporta pobres o gente al borde de la pobreza para que mantenga a los pobres, esa es la lógica de este modelo (económico)”, dijo.

Dada citó estimaciones oficiales según las cuales, entre los años 1990 y 2012, migraron 1,364,175 salvadoreños, es decir, un promedio de más de 60,000 personas cada año en ese período. “Normalmente el que emigra es la persona que está dispuesta a asumir cambios, es decir, la gente más útil para promover un cambio del modelo económico del país la perdemos”, agregó.

Asimismo, el analista detalló que solo en 2013, unos 358,000 hogares percibieron remesas familiares según los datos de la EHPM de ese año, con lo cual recibieron, en promedio, un ingreso de $11,000 bajo este concepto. “Compárenlo con los subsidios que les da el Estado a esos hogares y encontrarán que la remesa es la única responsable de la reducción de la pobreza”, dijo.

Otros datos del estudio

El documento “Medición de la movilidad internacional de los trabajadores especializados” indica que la tasa de migración de personas de todos los niveles educativos hasta el año 2000 fue del 20.2% de la población.

Según el texto, hasta ese año el 11.2% de las personas con educación primaria optó por migrar del país, lo cual significó un incremento frente al 8.2% de estas personas que decidieron hacerlo en 1990.

Si la comparación se hace con otros países de Centroamérica (incluyendo a Belice), El Salvador tuvo la segunda tasa más alta de migración de universitarios y el porcentaje más alto de bachilleres que decidió irse.

60,000 cada año

Entre 1990 y y 2012, migraron 1,364,175 salvadoreños, es decir, un promedio de más de 60,000 personas cada año, según estimaciones oficiales.

11.8% IMPACTO

Los costos estimados por la fuga de cerebros de la economía salvadoreña ascienden hasta un 11.8% del Producto Interno Bruto (PIB).

53.6% BACHILLERES

El documento citado señala que el 53.6% de los salvadoreños con preparación de bachiller optó por irse del país en el año 2000.

31.5% índice

En el año 2000, El Salvador fue el noveno del mundo con mayores tasas de emigración de trabajadores con estudios superiores, con un 31.5%.

Las variables que inciden en el lento crecimiento del país, según los ponentes

Salvador Arias. El presidente de ADESES enfatizó que el modelo neoliberal para la economía fue diseñado para “exportar recursos financieros” del país, al citar que entre 2001 y 2013, por cada $1 que se invirtió salieron $1.40 del país. Para esta entidad, es importante abordar la problemática fiscal del país, ya que la proporción de la deuda del Sector Público No Financiero (SPNF) con relación a los ingresos tributarios es superior al 300%.

Arias detalló que para noviembre de este año prepararán una propuesta para el desarrollo económico hacia el año 2040 que presentarán al país.

Óscar Cabrera. El actual presidente del BCR, por su parte, se enfocó en el tema de la desigualdad en el territorio, lo cual se refleja en el estudio sobre los “territorios funcionales” de El Salvador. Dicho informe refleja que la actividad económica se concentra en las áreas urbanas del país, donde también se localiza el 74% de los trabajadores salvadoreños, mientras que en 191 municipios, las personas viven y trabajan. Para corregirlo, el estudio sugiere la necesidad de políticas territoriales que logren llegar hasta las poblaciones más vulnerables y permitan su desarrollo.

Héctor Dada Hirezi. El analista y exministro de Economía habló sobre los distintos factores que han incidido en la situación de desigualdad en la que se encuentra el país desde hace años. Recordó que históricamente existió baja inversión y productividad en El Salvador, y afirmó que el actual modelo económico es un “productor de pobreza” que es compensada por el alto flujo de remesas familiares que se reciben en el país, sumado a las grandes tasas de migración de salvadoreños. Añadió que, entre otras cosas, para cambiar este escenario desfavorable se requiere un cambio de visión.