Por Jerson Ramos Y Byron Vázquez

Pese a las órdenes de la Corte de Constitucionalidad (CC) y salas de Apelaciones, y a recursos legales que aún quedan pendientes por resolver, el Tribunal Primero A de Mayor Riesgo podría cerrar hoy el debate por genocidio y delitos contra deberes de humanidad.

Hoy se espera que los jueces escuchen a Rodríguez Sánchez, quien debe pronunciarse antes de que se declare el cierre del juicio en que se determinará la responsabilidad penal de los militares, a quienes el Ministerio Público (MP) señala de haber sido los autores intelectuales de 17 masacres en el área Ixil, Quiché.

El Juzgado Primero A de Mayor Riesgo convocó ayer a las partes del proceso por genocidio para una audiencia en la cual informaría sobre la decisión de la CC, que le ordenó emitir una nueva resolución a la dictada el 18 de abril, cuando anuló las actuaciones y regresó el proceso hasta el 23 de noviembre del 2011.

La diligencia no se realizó porque el Tribunal no suspendió la audiencia del debate.

Versión del general

La denuncia contra el alto mando militar de 1982, cuando inició el gobierno de Ríos Montt, fue presentada en 1999 en la Fiscalía. Catorce años después, el ex jefe de Estado de facto contó su versión de los hechos ante la justicia.

“Les voy a contar la historia”, fueron las primeras palabras que el líder del desaparecido Frente Republicano Guatemalteco (FRG) dirigió a los jueces Jazmín Barrios, Patricia Bustamante y Pablo Xitumul, presidenta y vocales del Tribunal.

“En 1973, yo era jefe de estudio del Colegio Interamericano de Defensa. Ahí fue donde me fueron a proponer para ser candidato a la Presidencia”, continuó Ríos Montt con su relato.

El militar explicó que tras las elecciones del 3 de marzo de 1974 logró la primera magistratura. Agrupaciones políticas como la Democracia Cristiana Guatemalteca, el Frente Unido de la Revolución y el Partido Revolucionario Auténtico, agrupados en el Frente Nacional de Oposición, postularon a Ríos Montt como sucesor del general Carlos Manuel Arana Osorio.

Buscaban cambiar el régimen de gobierno “militarizado” que para la época se tenía en Guatemala, dijo Ríos Montt.

“Desgraciadamente, fueron los diputados quienes contaron los votos y dijeron que yo perdí. Se enojaron los jóvenes de la izquierda porque no salía a las calles a guerrear. Yo les dije: No me hicieron comandante de guerrilla, sino candidato a la Presidencia”, aseguró.

Ríos Montt relató que derivado de la situación, tuvo que salir hacia España, donde fue agregado militar en la embajada guatemalteca. En 1976 regresó al país y por los próximos seis años se dedicó a dar clases en la Escuela Cristiana Verbo. Su condición en el Ejército fue de disposición, que es el tiempo previo a jubilarse.

“En 1982, cuando se dio el golpe de Estado, la situación política en Guatemala era seria. La subversión estaba en el Parque Central ya lista para tomar el poder. Los jóvenes oficiales me llamaron a mí, no porque yo fuera bueno, sino porque dos candidatos anteriores no aceptaron”, dijo.

El general concluyó su exposición al explicar que no fue él quien planeó el golpe de Estado ni las ejecuciones de ixiles.