Al inicio de la mañana, los huelguistas se enfrentaron con la Tropa de Choque de la Policía Militar en la estación Ana Rosa del Metro, lo que resultó en 13 trabajadores presos.    Además, la Secretaría de Transporte del gobierno paulista anunció el despido de 60 trabajadores por sus actividades de agitación durante la paralización.    Los trabajadores comenzaron a concentrarse esta mañana en la Plaza de Sé, en el centro paulista, convocando a otros movimientos sociales y sindicatos, para marchar hasta la Secretaría de Seguridad Pública con el objetivo de pedir la libertad de los presos y a la Secretaría de Transporte para rechazar los despidos.   La huelga fue mantenida en asamblea realizada en la tarde del domingo a pesar de que el Tribunal Regional del Trabajo de Sao Paulo determinó que la huelga era "abusiva", estableciendo una multa diaria de 500.000 reales (unos 230.000 dólares) en caso de incumplimiento.   Los trabajadores redujeron su demanda de reajuste salarial de 16,5 a 12,2 por ciento, pero el Metro insiste en que no tiene condiciones financieras para un reajuste mayor que 8,7 por ciento.   Este lunes, 36 de las 65 estaciones del Metro estaban abiertas al paso de los usuarios.   Según el secretario de Tranportes Metropolitanos, Jurandir Fernandes, en caso de que la huelga continúe hasta el jueves el gobierno podría solicitar a la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) que abra las puertas del estadio una hora antes para facilitar la llegada de los aficionados.   Si el Metro funcionara normalmente, 30.000 personas podrían llegar a cada hora por ese medio, por lo que la huelga podría provocar serias dificultades en el tránsito.   Especialistas indican que en los primeros días de paralización, la semana pasada, cerca de 4 millones de personas fueron afectadas diariamente por la medida.