Foto archivo. Ministra de Hacienda Pilar Garrido y presidente Carlos Alvarado anunciaron acciones para favorecer a la Asociación Bancaria. (Foto: Presidencia)

Con esa medida el país no va a ahorrar nada, solo va a empobrecer a los costarricenses. No solo los empleados públicos. ¡A todo el país!

Pensemos: ¿Qué hacen los empleados públicos con ese dinero? ¿En qué lo gastan? En comprar lo necesario para vivir, ellos y sus familias. Es un dinero que alimenta la economía del país.

Desgraciadamente una economía que se ha venido precarizando desde hace décadas, cuando los gobiernos empezaron a tratar de convencernos de que era más barato importar todo que producirlo localmente, que mejor privatizábamos el sector bancario que mantener el sector en manos del Estado, que era mejor traer compañías telefónicas extranjeras que desarrollar y expandir el ICE, etc, etc.

Una política que hizo que esos recursos, incluyendo los salarios del sector público, fueron a alimentar las carteras de inversionistas extranjeros, debilitando un Estado que debería entregarnos cada vez mejores servicios de salud, de educación, pero también financieros, de telecomunicaciones y otros.

El asalto del poder por diferentes sectores neoliberales desde hace más de 30 años ha enrumbado el país por ese camino que nos tiene hoy en una encrucijada.

Y la solución que el gobierno propone es recortar los ingresos del sector público, precarizarlo. Siguiendo esa lógica, proponen recortar las inversiones en la educación universitaria pública, en la CCSS, en todo. Así el Estado seguirá “ahorrando” cada vez más, mientras los costarricenses verán su situación cada vez más precarizada.

Esos “ahorros” que hará el Estado se seguirán trasladando a un sector privado –ese sí– dependiente del Estado, que les financia obras públicas, servicios bancarios, telecomunicaciones, salud, educación y más.

Como la decisión legislativa de aumentar los beneficios de las zonas francas exonerándolos del impuesto a bienes inmuebles, mientras recae sobre los que reciben menores ingresos la carga de financiar unos servicios públicos que, por eso mismo, se tornan cada vez más precarios.

Pero hay más. El anuncio viene precisamente cuando la crisis ha hecho indispensable promover el consumo, para que no desaparezcan miles de pequeños, medianos y también grandes negocios, ahogados por la indispensable paralización de las actividades económicas, como consecuencia de la pandemia desatada por el Covid-19.

Los más diversos economistas, en todo el mundo, advierten sobre la necesidad de estimular el consumo ante esta crisis. Pero el gobierno decide lo contrario. El Estado no “ahorra”. Empobrece a los costarricenses. Me parece un desatino.