Se cumplió lo que se temía. Con Londres en estado de máxima alerta, con la policía aconsejando a los dueños de restaurantes que cierren sus puertas, con un despliegue policial masivo para lo que se acostumbra en la capital británica, la violencia se extendió ayer a varias ciudades de Inglaterra. Los encapuchados no aguardan a la noche para atacar. En Manchester, Birmingham, Wolverhampton, Salford y West Bromwich los disturbios se prodigaron a plena luz del día. No alcanzaron la magnitud de los disturbios en Londres, y dadas las advertencias del primer ministro, David Cameron, puede esperarse una mayor contundencia policial, pero los altercados, similares a los acaecidos hace tres décadas y repetidos a menor escala algunos años después, se expanden poco a poco por el país, especialmente en las ciudades industriales.

Unos 2.000 jóvenes se enfrentaron a la policía en Manchester, en los primeros altercados en esta ciudad del norte de Inglaterra. Los disturbios tuvieron lugar en una de las calles principales del centro, donde se incendiaron locales y un centenar de alborotadores entraron en un centro comercial y asaltaron varias tiendas.

Unos disturbios que han provocado que la empresa de autobuses National Express haya suspendido las rutan que operan en Birmingham (la estación de esta localidad ha sido cerrada), Wolverhampton y Manchester a la espera de "próximas noticias", según recoge la BBC.

Hay también pequeñas escaramuzas en zonas de las West Midlands (en el centro del país). La policía de la zona ha detenido esta noche a 36 personas por los incidentes registrados en Birmingham, West Bromwich y Wolverhampton. Aún así, la policía informa que no hay tantos disturbios, ni tan fuertes, como los registrados la noche del lunes en el centro de Birmingham.

En Nottingham, entre 30 y 40 personas han participado durante las primeras horas de esta noche en un ataque con cócteles molotov contra una comisaría de la localidad, según ha confirmado la Policía de esta ciudad, que no tiene constancia de daños personales ni grandes daños materiales a causa de este incidente. Los bomberos han conseguido extinguir las llamas sobre la medianoche. La misma policía, a través de su cuenta en Twitter ha confirmado que ocho personas han sido detenidas en relación con este incidente.

Al menos 563 personas habían sido arrestadas, según ha informado Scotland Yard, 310 de ellas entre las cuatro de la tarde del lunes y la mañana del martes. Cifra que esta medianoche ya ha sobrepasado las 600 al sumarle 36 detenidos de las West Midlands y los 8 arrestados en Nottingham. Del total de detenidos, ya hay 105 acusados.

Nada que perder

Queman edificios sin otro objetivo que la destrucción, agreden a la policía y, a menudo, a cualquiera que tenga la mala fortuna de toparse en su camino. No proclaman reivindicaciones de ningún tipo. Y aunque rechazan dar sus nombres, no es difícil dar con alguien que considera a los agentes la encarnación del racismo y de todos los males. Da la impresión, al ver en las imágenes de televisión a chavales que saquean comercios a cara descubierta, que muchos piensan que no tienen casi nada que perder.

Los disturbios son cosa de jóvenes con chándal y habitualmente encapuchados, y también de algunas chicas que tapan sus rostros con pañuelos. Incluso algunas mujeres han contribuido a montar barricadas para que los jóvenes -a veces adolescentes- se líen a pedradas contra la policía.

Los medios de comunicación ingleses confirmaban que los agentes perseguían a los alborotadores en Salford, un suburbio de Manchester; la policía admitía que algunos comercios en el centro de esta ciudad habían sido incendiados y que decenas hombres se habían enfrentado a los agentes antes de ser dispersados; que los enmascarados lanzaban ladrillos en West Bromwich. Y también en Birmingham atacaban a unos cámaras de la cadena de televisión Sky News.

Mohamed Shafik, director de una fundación en Manchester, aseguraba anoche a la cadena BBC que en esta ciudad los jóvenes estaban muy bien organizados y que contaban con líderes que organizaban la algarada. En Manchester y en la región de las Midlands han tenido algunos días para prepararse mejor.

La noche del sábado explotó la violencia en Londres. Pero lo hizo solo en una zona limitada del norte, en el depauperado barrio de Tottenham y alrededores. Los jóvenes saqueadores atemorizaron el domingo otros distritos de la capital, e incluso brotaron altercados en el céntrico Soho. La noche del lunes, los alborotadores, ante la presencia bastante pasiva de una policía desbordada que nada hacía por impedir el robo de los comercios -lo que ha provocado la ira e indignación de los londinenses-, se esparcieron por toda la capital británica.

Algunas escenas captadas con móviles son escalofriantes: la mujer que salta desde la ventana de su casa incendiada para ser recibida por los brazos de un montón de hombres; el chaval que sangra tirado en el suelo y que es ayudado por otros jóvenes a ponerse de pie. El agredido deja un pequeño charco de sangre atrás y comienza a caminar. Aturdido, no percibe que quienes le ayudan le están robando la mochila. Los transeúntes pueden ser apedreados por turbas tan pequeñas como agresivas que no tienen en cuenta ni siquiera la avanzada edad de algunas personas: un anciano londinense se halla en estado crítico tras ser atacado cuando intentaba apagar un fuego.

La inmensa mayoría de los ciudadanos, tras las primeras jornadas de estupor, comienzan a decir basta. Ya se veían ayer por Londres personas con escobas dispuestas a limpiar las calles después de una noche de batalla campal, y en Ealing, un barrio de la capital, muchos vecinos pasarán la noche en vela.

Algunos ya pasaron la madrugada del martes en sus ventanas, desde que a la una de la mañana aparecieron las hordas en el barrio. Ahora, los residentes se proponen estar en alerta para, a la primera señal, avisar inmediatamente a la policía.

Una nueva víctima

Los disturbios que han llevado el caos a varios barrios de Londres y a otras ciudades de Reino Unido se han cobrado su primera víctima mortal: un hombre de 26 años de edad. Según ha informado la Policía Metropolitana, el fallecido fue disparado en un automóvil anoche durante los disturbios en Londres y ha muerto como consecuencias de las heridas. La cadena BBC informa de que Scotland Yard ha hecho público un comunicado en el que se asegura que el hombre, que estaba en la zona con varios amigos, se vio envuelto en un altercado con un grupo de unas nueve personas. La pelea dio lugar a una persecución en la que se vieron involucrados tres vehículos, y acabó en Duppas Hill Road, donde el joven de 26 años fue disparado.

La policía ha pedido a las familias que se pongan en contacto con sus hijos para asegurarse de que no se suman a manifestaciones violentas y ha pedido a los jóvenes que no salgan a la calle en los barrios más conflictivos. Scotland Yard difundirá de forma masiva imágenes de las cámaras de seguridad para que los londinenses ayuden a identificar y detener a los autores de actos violentos.

La oleada violenta provocó en las últimas 24 horas una avalancha de llamadas al 999, el número de teléfono de emergencia de Londres, que sólo en la noche del lunes atendió casi a un 400% más de personas de lo habitual. El Servicio de Bomberos de Londres también vivió la jornada "más intensa" de su historia, con un volumen 15 veces mayor de llamadas de lo habitual.