Mario Lubetking, nuevo representante para América Latina de la FAO. (Fuente: EFE)

“América Latina y el Caribe es uno de los mayores exportadores netos de alimentos del planeta y, como dicen algunos gobiernos, produce suficientes alimentos y calorías para mantener a muchísima más gente que la población de la región (hoy unos 649 millones de habitantes). Pero desde el punto de vista negativo hay que señalar que en este momento hay 56,5 millones de latinoamericanos y caribeños que pasan hambre y 268 millones de personas con inseguridad alimentaria moderada o grave. Y además tenemos que agregar cien millones de adultos con obesidad, es decir mal alimentados. El país más afectado es Haití que tiene el 47 por ciento de la población, 5,4 millones de habitantes, en situación de hambre”, subrayó.

Para la FAO, la inseguridad alimentaria se define como la carencia de acceso regular a alimentos, debido a la falta de disponibilidad de esos alimentos y/o a la falta de recursos para obtenerlos.

Periodista de larga trayectoria, Lubetkin fue director de la agencia noticiosa Inter Press Service (IPS) en Roma de 2002 a 2014. Luego trabajó en la FAO, cuya base internacional está en Roma, como director de la Oficina de Comunicación Institucional, Director de Gabinete y luego Subdirector General.

El 15 y 16 de agosto Lubetkin estará en Buenos Aires para una serie de encuentros con los representantes del gobierno nacional y del ministerio de Economía. Además de firmar algunos acuerdos en la Casa Rosada con provincias, entre ellas el Chaco, discutirá con las autoridades argentinas -en tanto Argentina es la actual presidente de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños- CELAC- sobre las posibles formas de apoyo a los países de la región en materia de agricultura, agricultura familiar, crisis alimentaria, productividad, etc.

“Hoy la tendencia es al aumento del hambre, no a la disminución como se había perfilado hace cinco años. La tendencia se invirtió en parte por la Covid19 y en parte por los efectos de la guerra en Ucrania, pero también por las dificultades económicas de los países, la inflación. Desde 2019 hasta hoy hay 19 millones de personas más que antes en situación de hambre”, precisó Lubetkin.

--- Los efectos de la guerra en Ucrania

“Lo que nosotros venimos diciendo es que no hay que focalizarse sobre la guerra en Ucrania porque hay otros escenarios que han sido mucho más graves desde el punto de vista de los millones de hambrientos -subrayó Lubetkin- . Es el caso de Somalia, Yemén, Sudán del Sur, Afganistán. Lo de Ucrania seguramente agravó la situación del mundo. Pero no podemos decir que hubo un cambio dramático desde el 24 de febrero sobre el tema del hambre. El hambre viene agravándose por errores en la política social, es un fenómeno histórico mal manejado. Cuando hace algunos años varios gobiernos corrigieron sus políticas sociales, mejoró el escenario. Se volvió a deteriorar en 2015 2016 y hasta ahora no ha habido reversión de esa situación. El 24 de febrero no cambió el tema del hambre. Sobre este punto quiero ser muy claro”, aclaró.

Interrogado sobre la influencia que ha tenido la guerra de Ucrania en América Latina en particular, Lubetkin señaló que los efectos se han visto en el aumento del precio de los productos alimenticios y de los fertilizantes. “Según nuestros datos el 11% de la inflación actual en América Latina tiene como base el aumento de los productos alimenticios”, dijo.

Para algunos podría ser algo incomprensible ya que la región es productora de alimentos. Sin embargo muchos países de la región importan fertilizantes, y sobre todo de Rusia, primer productor al mundo, y de Ucrania. Entre ellos Uruguay, Nicaragua, El Salvador que importan entre el 15 y el 20% de Rusia. También importan Costa Rica, Ecuador, Guatemala y Honduras, entre otros. Rusia y Ucrania controlan el 30/40% del mercado mundial de fertilizantes. “Algunos países todavía tienen fertilizantes pero este año comenzarán a escasear. Y eso influirá en las cosechas del año próximo. Hay países que tienen la posibilidad de producir fertilizantes diferentes, como es el caso de Argentina. Pero el punto por aclarar es si se hacen inversiones en esa dirección, cuáles son los niveles de transportación y los niveles inflacionarios para poder emprender ese camino, explicó Lubetkin.

--- Qué puede hacer la FAO

“Todos estamos de acuerdo en que la situación está muy mal. Nadie discute eso. La discusión empieza sobre las soluciones posibles”, agregó el dirigente de la FAO, indicando que las perspectivas son “negativas” con el aumento de precios y la escasez de fertilizantes.

“La FAO quiere facilitar los procesos de reflexión y de solución, parciales o totales, a partir de las reflexiones que los gobiernos están haciendo. Queremos impulsar una interacción de diálogo entre los países. Y también está nuestra capacidad, nuestros conocimientos globales y técnicos que podemos ofrecer, como para poder ayudar a aclarar cuáles son los caminos de salida hoy. En todos estos años de pandemia fue difícil también el diálogo. Los países tomaban medidas por su cuenta”, contó.

Pero entonces ¿cuáles son los temas más urgentes según la FAO? “Hay un conjunto de cosas que es necesario abordar: mantener abierto el comercio de alimentos y fertilizantes, suministrar alimentos nuevos y diversos para que los países que dependen de esta importación de alimentos no tengan perturbaciones, desestabilidad y puedan mantener la resiliencia del sistema agroalimentario. Las medidas de protección social, además, deben mejorar sus resultados, porque los elevados precios de los alimentos son más negativos para los que viven en situación de pobreza. Otro tema importante es la innovación. La digitalización es un factor fundamental para el desarrollo rural. Eso es clave y lo están haciendo muchos gobiernos, Argentina es uno de ellos”, concluyó el Representante de la FAO para América Latina y el Caribe.