Imagen: Las aldeanas recogen la ayuda alimentaria proporcionada por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas en un punto de distribución en Bhayu, Zimbabwe. Foto de archivo. © Philimon Bulawayo / Reuters

Desde 2015, la ONU propuso como uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible erradicar el hambre y para lograrlo una de sus instituciones claves es el Programa Mundial de Alimentos. Prueba de ello es que el WFP modificó su plan estratégico y se alineó con los propósitos de poner fin a la pobreza, el hambre y la desigualdad.

Esta oficina de Naciones Unidas estima que 135 millones de personas padecen hambre aguda “en gran parte debido a conflictos provocados por el hombre, el cambio climático y las recesiones económicas”. Además, asegura que la pandemia del Covid-19 podría duplicar ese número para fines de este año.

Precisamente fue ese contexto el que tuvo en cuenta el Comité Noruego para otorgarle el Nobel. “El mundo corre el peligro de sufrir una crisis de hambre de proporciones inconcebibles si el Programa Mundial de Alimentos y otras organizaciones de asistencia alimentaria no reciben el apoyo financiero que han solicitado”, declaró en el comunicado en el que anunció el galardón.

En 2019, el organismo con sede en Roma brindó asistencia a casi 100 millones de personas en 88 países de todo el mundo.

"Con el premio de este año, el comité desea volver los ojos del mundo hacia millones de personas que padecen o enfrentan la amenaza del hambre (…) El Programa Mundial de Alimentos juega un papel clave en la cooperación multilateral para hacer de la seguridad alimentaria un instrumento de paz", dijo Berit Reiss-Andersen, presidente del Comité Noruego del Nobel, al anunciar el premio en Oslo.

David Beasley, director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, elogió el trabajo desarrollado y expresó que el equipo merecía el premio.

“Es el Premio Nobel de la Paz, Y es por la familia del PMA (…) Están en los lugares más difíciles y complejos del mundo, donde hay guerras, conflictos, extremos climáticos. ... Se merecen este premio”, dijo Beasley.

EL PREMIO CONSOLIDA LA ASISTENCIA A LOS MÁS NECESITADOS

Fundado en 1961, primero como un programa experimental de tres años, esta institución que depende de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es considerado el movimiento humanitario de mayor tamaño en el mundo.

En la actualidad, cuenta con una plantilla de más de 17.000 personas y dispone de 5.600 camiones, 20 barcos y 92 aviones para la entrega de alimentos y el aporte de asistencia de forma constante a los más necesitados.

Su sustento financiero proviene de fondos voluntarios de al menos 60 gobiernos, a ellos se suman aportes de empresas y donaciones privadas personales. Dicha labor, permitió la recolección de 7.200 millones de dólares en el año 2018, que sirvieron para la compra de 3.600.000 toneladas de alimentos.

Desde Roma, mantiene una estrecha relación con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).

Su plan estratégico 2017-2021, está alineado actualmente con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU y se enfoca en dos áreas: la eliminación total del hambre y en la revitalización de las alianzas globales para implementar los objetivos de desarrollo sostenible.