Imagen: Foto AFP. La vicepresidencia de EEUU Kamala Harris.  Eric Baradat Afp/Archivos

Por María Clara Calle Aguirre

Sus detractores todavía recuerdan los casos en los que, siendo fiscal, Kamala Harris fue señalada por mantener una línea dura más tradicional en la justicia criminal. Pero desde su silla de senadora, y durante su candidatura a la Vicepresidencia, defendió temas progresistas como la reforma a la policía, a la par que criticó el racismo estructural. Este es un perfil de la recién electa vicepresidenta de Estados Unidos.

Pero no es la única vez que esta demócrata rompe los techos de cristal. En su récord también cuenta haber sido la primera fiscal de distrito de todo San Francisco, la primera mujer negra de California en ser elegida fiscal general y la primera afroamericana que es nominada por uno de los grandes partidos políticos para un cargo nacional. Como si todos los títulos fueran poco, llegó a ser además la segunda senadora negra que había en Estados Unidos hasta su elección como vicepresidenta.

La candidata demócrata a la vicepresidencia de EEUU Kamala Harris Eric BARADAT AFP/Archivos

Su voz se ha caracterizado en temas raciales y en los relativos al sistema de justicia criminal. Y es que Harris es una afroamericana de madre hindú y de padre jamaiquino. Además, durante casi tres décadas fue fiscal de distrito adjunta en el condado de Alameda (1990 a 1998), fiscal de distrito en San Francisco (2004 a 2011) y fiscal general de California (2011 a 2017).

Esta experiencia potenció la campaña presidencial de Joe Biden al acercarlo a las minorías raciales, pero a la vez fue el punto más criticado de Harris, porque su pasado como fiscal y las decisiones que tomó todavía se vuelven en su contra.

Los polémicos procesos bajo el mando de la fiscal

La hoy vicepresidenta se define a sí misma como una "progresista" y esto se demuestra parcialmente con su postura en los debates cruciales de los últimos meses en Estados Unidos. Cuando las masivas protestas por la muerte de George Floyd se criticó el racismo estructural y se pidió una reforma a la policía, Harris defendió esas banderas.

No solo marchó con los manifestantes en las calles de Washington, sino que además como senadora fue la co-autora de un proyecto de ley para reformar la policía. "Las aceras de Estados Unidos están manchadas de sangre negra. A raíz de los asesinatos de George Floyd y Breonna Taylor, debemos preguntarnos: ¿cuántas veces más nuestras familias y comunidades deben pasar por el trauma del asesinato de un hombre o mujer negros desarmados, en manos de la misma policía que ha jurado protegerlos y servirles?", cuestionaba en el Congreso.

Luego, como candidata vicepresidencial reiteró su llamado y aseguró que, de ganar, Joe Biden y ella prohibirían las técnicas policiales de ahorcamiento, como las que indujeron la muerte de Floyd.

 

Aunque esas acciones le sirvieron para ganarse a algunos escépticos liberales, ese tema es en realidad el lastre que carga desde que era fiscal. Lara Bazelon, exdirectora del Proyecto para los Inocentes en Loyola Law School en Los Ángeles, sostuvo en una columna de opinión en The New York Times que Harris realmente no es la fiscal progresista que pintan porque no apoyó las reformas a la justicia criminal y defendió condenas en las que los oficiales habían violado varias reglas con falsos testimonios o eliminación de información.

Bazelon sostiene incluso que, cuando Harris fue fiscal, no respaldó el proyecto legislativo que le pedía al Departamento de Justicia que investigara los disparos en los que la policía mataba a alguien y no apoyó los estándares estatales para regular las cámaras que los uniformados portan en sus chalecos. En ese sentido, activistas afroamericanos increparon desde 2016 a la entonces fiscal para que hiciera más por perseguir a los responsables de las muertes de los afroamericanos y por adelantar investigaciones imparciales, cosa que para ellos Harris no hacía.

Los casos que pesan en la historia de la fiscal Harris no son solo los que involucran a afroamericanos. A George Gage lo condenaron a 70 años de prisión por abusar sexualmente de su hijastra y en la apelación la oficina de Harris defendió esa sentencia. Sin embargo, posteriormente un juez dictaminó que el fiscal a cargo de Harris se concentró en exceso en el testimonio de la joven y que retuvo evidencia que probaba la inocencia de aquel hombre. Gage continúa en prisión.

Como estos, sobre el pasado de Harris pesan muchos otros procesos señalados de tener irregularidades. Sin embargo, la entonces fiscal defendió su labor enfatizando en los proyectos que adelantó para mejorar el sistema judicial.

Cuando fue fiscal de distrito en San Francisco, Harris lideró el programa ‘Back On Track’ que le ofrecía una pena alternativa distinta a la cárcel a quienes habían cometido un crimen no violento por primera vez en su vida. Ya como fiscal general de California, trabajó para corregir el retraso excesivo en las pruebas cuando hay una violación.

Como estos, fueron muchos los casos que pasaron por su despacho y muchas las decisiones que tomó Harris. Y aunque hoy la siguen criticando por varios de los procesos, su recorrido como fiscal fue el trampolín para saltar a la política.

La senadora de las preguntas punzantes

Tras su larga trayectoria en la justicia criminal, Harris perfiló sus aspiraciones políticas postulándose al Senado y en 2017 obtuvo el escaño, eso sí de forma reñida, luego de que los demócratas de California la respaldaran.

En el Congreso, jugó un papel clave en las audiencias que se le hacían a personalidades del momento que de una u otra manera terminaban impactando en la campaña presidencial del republicano Donald Trump. Su larga trayectoria como fiscal le dio las herramientas para arrinconarlos como si fuera un interrogatorio procesal.

Lo hizo con la jueza Amy Coney Barret, a quien Trump postuló para la Corte Suprema. Harris le preguntó sobre cuál sería su línea respecto al programa de seguridad social 'Obamacare' y sobre el cambio climático, ambos temas en los que la jueza conservadora no se siente cómoda.

Harris también le cuestionó al fiscal William Barr si el presidente Trump le había dado alguna orden de investigar a alguien por revelar el escándalo de las intervenciones de Rusia en las elecciones de 2016. Cada vez que Barr intentó eludir las preguntas, Harris lo llamaba de nuevo a su sitio. "¿Sí o no?", le insistía.

La senadora usó la misma estrategia con el creador de Facebook, Mark Zuckerberg, y lo hizo contradecir sobre cómo su compañía decidió informarle a los usuarios de que sus datos habían sido vendidos a otras empresas.

Todos estos casos movieron los cimientos de la campaña electoral y en ellos Harris combinó sus labores como senadora con sus deseos de ocupar la Presidencia de Estados Unidos.

Aspirante presidencial, de contrincante de Biden a su mano derecha

A los dos años de ejercer como senadora, Harris se postuló como una de las precandidatas presidenciales del Partido Demócrata y tal como ocurrió en el Senado, fue su estilo directo de hablar el que la hizo destacar en medio de la veintena de aspirantes.

Paradójicamente, esas palabras se enfilaron hacia el racismo y contra Biden, uno de los candidatos demócratas con más opciones. En junio de 2019, Harris señaló a Biden de aliarse con senadores segregacionistas sureños en los 70. Para ella, esto fue una afrenta personal, porque mientras Biden se oponía desde el Congreso a que los niños negros usaran los mismos buses escolares que los menores blancos, ella era una pequeña estudiante en California que hacía parte de la segunda generación de integración racial en los colegios.

Ataques a Biden y críticas a Trump en la segunda noche de debate demócrata de Estados Unidos

"No creo que seas un racista. Y estoy de acuerdo contigo cuando te comprometes con la importancia de encontrar puntos en común… Pero también creo que es personal y fue doloroso escucharte hablar sobre la reputación de dos senadores de los Estados Unidos que construyeron su reputación y su carrera en la segregación de la raza en este país", le dijo Harris en aquel debate demócrata.

Finalmente, las aspiraciones presidenciales de Harris no se concretaron y el 3 de diciembre de 2019 retiró su precandidatura alegando problemas de financiación. En efecto, los datos de la Comisión de Elección Federal de Estados Unidos ratifican que para septiembre de ese año, la aspirante tenía solo un tercio del dinero que tenían otros candidatos como la senadora de Massachusetts Elizabeth Warren.

Sin embargo, había otros problemas de fondo. Harris no estaba entre los más opcionados y los analistas la criticaban por no ser clara en su posición frente a la división de los demócratas progresistas y lo más moderados. Otro de sus puntos débiles fue la indecisión que mostró ante los señalamientos sobre su pasado como fiscal.

Tres meses después de retirar su candidatura apoyó abiertamente a Biden y en agosto de este año, el candidato la eligió para su fórmula vicepresidencial. Porque aunque Harris lo hubiese criticado, era la ficha que le ayudaba en temas en los que él no es fuerte. Además, el demócrata la conoció de tiempo atrás entre sus círculos cercanos porque Harris fue amiga de su hijo 'Beau' Biden antes de que este muriera de cáncer cerebral en 2015.

El candidato presidencial demócrata Joe Biden y la candidata a vicepresidenta Kamala Harris suben al escenario en un evento de campaña, durante su primera aparición conjunta desde que Biden nombró a Harris como su compañero de fórmula, en Alexis Dupont High School, en Wilmington, Delaware, EE. UU., el 12 de agosto de 2020.

El candidato presidencial demócrata Joe Biden y la candidata a vicepresidenta Kamala Harris suben al escenario en un evento de capaña, durante su primera aparición conjunta desde que Biden nombró a Harris como su compañero de fórmula, en Alexis Dupont High School, en Wilmington, Delaware, EE. UU., el 12 de agosto de 2020. © Reuters/Carlos Barria

Desde que Biden la eligió como su fórmula vicepresidencial, Harris le trajo oxígeno a una de las mayores debilidades del demócrata: su edad. Joe Biden se convirtió en el presidente electo con más años, al tener 77, mientras que Harris con sus 56 conectó la campaña con los votantes más jóvenes.

A futuro, la diferencia en edades puede significar una gran ventaja política para la vicepresidenta. Con los 81 años con los que terminaría el cargo, es improbable que el demócrata aspire a una reelección y por eso Harris puede ser el as bajo la manga del partido azul para buscar otros cuatro años en el poder. Aunque aún es muy pronto para las cábalas electorales de dentro de cuatro años, lo que es un hecho es que Harris aspira a romper otro techo: el de ser la primera presidenta mujer de Estados Unidos.