La sentencia añade que “si se determinare que el uso agrícola o veterinario de ese plaguicida causa daños graves a estos seres vivos y perjudica su función polinizadora, el informe deberá incluir las medidas adecuadas para resolver la situación y su plazo de ejecución”.

El fallo fue emitido por el máximo tribunal del país en respuesta a un recurso de amparo interpuesto por la Defensoría de los Habitantes contra los jerarcas de los ministerios aludidos por su falta de acción ante el alarmante exterminio de estos insectos, vitales para el ciclo reproductivo de las plantas.

Los magistrados acogieron el recurso firmado por la defensora Catalina Crespo, aclarando que no corresponde a ese tribunal dilucidar si el Fipronil tiene el efecto denunciado sobre las poblaciones de abejas ni las eventuales medidas para corregir la situación.

Dicha tarea corresponde, aclararon, a las autoridades administrativas. No obstante, “este tribunal si puede intervenir a los efectos de que, en un plazo razonables, los recurridos realicen los estudios técnicos y científicos necesarios para finalmente determinar la regulación que debe implementarse a fin de garantizar que el uso del plaguicida Fipronil (ya sea agrícola o veterinario) no cause una afectación inaceptable al ambiente, particularmente a las abejas y otros insectos polinizadores”.

El Fipronil ha sido señalado en todo el mundo como una sustancia altamente nociva para las poblaciones de abejas, responsable de la aniquilación de millones de abejas.

En Costa Rica, el Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas, de la Universidad Nacional (IRET) ha hecho un llamado a prohibir de manera absoluta el uso del Fipronil debido a la existencia de claras evidencias científicas de su letalidad para las poblaciones de abejas.

“La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) indica que aproximadamente el 80% de las especies de plantas con flor son polinizadas por animales, especialmente insectos. Las abejas son los polinizadores más importantes, visitan cerca del 90% de los 107 tipos de cultivos a nivel global. Además, 87 cultivos de importancia para la alimentación en el mundo requieren de los servicios de la polinización”, señala el IRET al destacar importancia de estos insectos. 

Costa Rica cuenta con más de 650 especies de abejas, de ellas 58 son especies de abejas nativas sin aguijón (Apidae, Meliponini). A estas últimas se les considera fundamentales en la conservación de la diversidad de plantas autóctonas en los ecosistemas del trópico, y junto con las otras especies de abejas brindan su valioso servicio ecosistémico para la producción de muchos cultivos de interés en la seguridad alimentaria y en el orden económico, tales como aguacate, chayote, café, tomate, melón, sandía, entre muchos otros, agrega el instituto universitarios.

Sin embargo, se ha venido reportando una declinación de las poblaciones de abejas en todo el mundo, al punto que no existe registro entre el 2006 y 2015, de un 25% de las 20.000 especies conocidas, en relación con el número de especies contadas antes de la década de 1990.

Dentro de las principales razones a las cuales se atribuye esta reducción, se mencionan la deforestación, extensión de la frontera agrícola, el uso de pesticidas, el cambio climático y enfermedades.